En una nueva arremetida contra la política de seguridad de Daniel Scioli, y su ministro Ricardo Casal, Gabriel Mariotto estuvo en la Unidad Penitenciaria 47 de San Martín, y recibió de manos de detenidos dos “facas” y una cuchilla que habrían sido entregados por personal penitenciario para asesinar a otro interno. Tras la visita, hubo un muerto y un herido. Desde el sciolismo, silencio.
Desde entonces, dado que las críticas a la política de seguridad de la Provincia habían mermado, afloraba una tensa calma en la relación entre Mariotto y el gobernador Scioli. Pero la tregua se terminó el jueves pasado cuando el vicegobernador se hizo presente junto a Horacio Verbitsky e integrantes de organismos de derechos humanos en la Unidad Penitenciaria 47 de San Martín. En la visita que fue sorpresiva, Mariotto rechazó una reunión protocolar con el director de la unidad y se dirigió directamente a las áreas que deseaba inspeccionar, donde se entrevistó personalmente con los detenidos. En esos encuentros, donde constató graves situaciones de hacinamiento, mala alimentación, falta de atención médica y observó evidencias físicas del trato cruel por parte del personal del Servicio Penitenciario Bonaerense(SPB), recibió de manos de los reclusos una gigantesca cuchilla y dos “facas”. Los internos le manifestaron que se trataba de armas provistas por los subdirectores de la Unidad Penitenciaria, prefectos Roberto Arancibia y José Burgos, para atacar a otro convicto que había denunciado maltratos por parte del personal del SPB.
El secretario de ejecución penal de la Defensoría General de San Martín, Juan Manuel Casolatti, redactó un acta con la entrega de las “facas” y Mariotto les exigió al jefe del Complejo Penitenciario y al Director General de Seguridad del SPB, la separación inmediata de los oficiales acusados de proveer las armas. También ordenó que no hubiera represalias ni traslados contra los detenidos con los que se entrevistó.
Pese a que se trata de una de las unidades más nuevas del SPB, y que forma parte del programa “Casas por cárceles”, donde se aloja a personas que transitan el último tramo de su condena, Mariotto se encontró con el abandono y precariedad de las instalaciones. La elección de la unidad que visitó no parece ser casualidad, ya que al formar parte del mencionado programa, constituye una de las cartas más importantes que exhibe el ministro Casal cuando tiene que contrarrestar denuncias contra el sistema penitenciario.
Después de la visita, que se extendió desde las 11 hasta las 15 horas, a las 17 fue asesinado con una “faca” similar a la entregada al vicegobernador, el detenido Juan Romano Verón y otro hombre fue herido, en el pabellón 9 de la Unidad Penitenciaria 48 del mismo complejo. La intención de ese suceso sería atribuir el homicidio a la intervención de Mariotto.
Mariotto en la Televisión Pública
Tras la repercusiones que surgieron de la visita de Mariotto y Verbitsky, el vicegobernador pasó por un programa de la Televisión Pública y sostuvo que el sistema carcelario vive una situación “degradante” y de “violencia extrema”. “Nos encontramos con situaciones que transgreden la Constitución y generan una degradación humana muy violenta y angustiante. En celdas donde tiene que haber dos reclusos, hay siete. Las prisiones están hechas para seguridad y no para mortificación de los detenidos”, expresó. También aseguró que no puede dormir “después de haber visitado ese lugar”, y prometió que el informe de la situación carcelaria “se lo vamos a entregar al Ejecutivo y vamos a avanzar con institucionalidad”.
El vicegobernador aseguró que volverá en unas semanas al complejo penitenciario con médicos, odontólogos, oftalmólogos, asistentes sociales, ingenieros y plomeros, para trabajar en revertir la situación de salud y edilicia que pudo constatar. Desde el sciolismo, aún reina el silencio oficial y ningún funcionario se pronunció al respecto del tema.
Acompañaron a Mariotto en el recorrido por la cárcel, autoridades judiciales y de la Comisión Provincial por la Memoria (CPM), la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM), y el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS).





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