Elogió los avances democráticos del país, pero presionó por más cambios; fue recibido por una multitud
Obama, que fue recibido por multitudes entusiastas en la ex capital Rangún, se reunió con el presidente Thein Sein -ex miembro de la junta que encabezó las reformas desde que tomó el poder, en marzo de 2011- y luego con la líder de la oposición, Aung San Suu Kyi.
"Compartí con el presidente Thein Sein nuestra creencia de que el proceso de reforma que está realizando es uno de los que hará avanzar a este país", dijo Obama al término del encuentro con el líder birmano, durante una conferencia de prensa en la Universidad de Rangún.
"Reconozco que éstos son apenas los primeros pasos en lo que será un largo viaje, pero creemos que el proceso de reforma democrática y económica en Myanmar que ha sido iniciado por el presidente es uno que puede dar lugar a oportunidades de desarrollo increíbles", agregó, utilizando el nombre del país preferido por el gobierno y la ex junta, en lugar de Birmania, que es el que normalmente se utiliza en Estados Unidos.
En respuesta, Sein dijo que espera que ambas partes puedan avanzar "basadas en la confianza mutua, el respeto y la comprensión".
"También alcanzamos un acuerdo para el desarrollo de la democracia en Myanmar y para la promoción de los derechos humanos en línea con los estándares internacionales", agregó Sein.
La visita de Obama a Myanmar es la más destacada de una gira de cuatro días por el sudeste asiático, que empezó en Bangkok y finalizará hoy en Camboya.
Con este viaje, el primero que realiza luego de haber obtenido la reelección, Obama busca mostrar cuán serio es el cambio de estrategia de Estados Unidos en la región, en momentos en que las guerras en Afganistán e Irak van quedando atrás.
Según analistas, el viaje a Myanmar, concretamente, busca poner de relieve lo que la Casa Blanca ha promocionado como un logro importante de política exterior: su éxito en impulsar a los generales del país a aprobar los cambios que se desarrollaron a una velocidad sorprendente en el último año.
Encuentro
Tras ser recibido en el aeropuerto por decenas de miles de simpatizantes, incluidos niños que ondeaban pequeña banderas estadounidenses y birmanas, Obama se reunió con la ganadora del Premio Nobel de la Paz y por mucho tiempo líder de la oposición, Aung San Suu Kyi, que encabezó la lucha contra el régimen militar y es ahora una legisladora.
Frente a periodistas, Suu Kyi agradeció luego a Obama por respaldar el proceso de reforma política. Pero, hablando en voz tan baja que por momentos era inaudible, advirtió que el momento más difícil es "cuando se piensa que el éxito está a la vista".
"Entonces, tenemos que ser muy cuidadosos en no vernos atraídos por un espejismo de éxito y en seguir trabajando por un éxito genuino para nuestro pueblo", dijo.
Obama recordó los años de Suu Kyi en cautiverio y dijo que ella era "un ícono de la democracia que inspiró a personas no sólo en este país, sino alrededor del mundo".
"Hoy marca el siguiente paso en un nuevo capítulo entre Estados Unidos y Birmania", dijo Obama, usando en este caso el nombre del país que la líder opositora prefiere. Antes de la partida del presidente norteamericano, ambos se abrazaron y ella lo besó en la mejilla.
Previamente, Obama hizo una parada sorpresa en la pagoda de Shwedagon, donde el presidente; la secretaria de Estado, Hillary Clinton, y su séquito, incluidos los agentes del servicio secreto, subieron descalzos por las escaleras de piedra.
Estados Unidos suavizó las sanciones y removió una prohibición sobre la mayoría de las importaciones desde Myanmar en respuesta a las reformas ya realizadas. Para la normalización total de las relaciones, sin embargo, Washington fijó varias condiciones, como un mayor esfuerzo por poner fin al conflicto étnico en el extremo norte del país, donde la violencia sectaria aún se cobra decenas de muertes.


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