Ante las recientes apariciones de imágenes de la virgen María llorando, el cura de la Catedral, Alberto Barros, dijo que hay que ser prudentes y no realizar conclusiones apocalípticas apresuradas. “Hay que analizar la veracidad de estas cosas y también el equilibrio emocional, psicológico, religioso de las personas que dicen ver determinadas situaciones”.
Agregó que existe un proceso de análisis y reflexión para evaluar la veracidad o no de estas situaciones con mucha prudencia.
Barros dijo que el primer criterio para evaluar estas manifestaciones es contar con el acompañamiento del Obispo de la diócesis. “El Obispo es el responsable de la vida religiosa de una diócesis, lo que supone que frente a este tipo de expresiones o fenómenos la primera actitud es la obediencia al Obispo y dejar que el Obispo por sí mismo o por otras personas acompañen esta situación. Es decir reflexionar, analizar y tomarse todo el tiempo necesario para ir viendo la veracidad o no de estas cosas”.
Acotó que “otro de los criterios a tener en cuenta ante este tipo de situaciones es analizar el equilibrio emocional, psicológico, religioso de las personas que dicen ver determinadas situaciones, porque hay que reconocer que en lo religioso hay una tendencia de fantasear y algo de delirio místico”.
Finalmente el cura sostuvo que “también hay que analizar si estas expresiones se condicen con lo que la palabra de Dios dice, por ejemplo, si alguien dice que esta imagen de María llora y derrama lágrimas de sangre porque se viene la catástrofe y porque Dios está pensando castigo para el mundo, eso no se condice con los que Jesús enseñó cuando habló de alegría, de esperanza y de un Dios que no condena, sino que salva. Hay que ser prudente”, insistió.
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