Bella Vista, Mantilla y Sauce, celebraron el pasado lunes sus fiestas patronales con procesiones, misas, festivales y almuerzo comunitarios. Monseñor Castagna presidió la eucaristía en la antigua parroquia bellavistense, y destacó la fuerte devoción mariana que mueve la religiosidad popular.
Una multitud participó de los festejos en la parroquia de Bella Vista. Estuvo presente, la intendente Nancy Sand; el viceintendente José Cecotto, funcionarios municipales y concejales.
Se desarrolló una importante caravana de autos encabezada por la Patrona que recorrió la ciudad en gesto de abrazo a las demás comunidades parroquiales. Visitó así el templo de María Auxiliadora en el barrio sur y luego, atravesando la ciudad, llegó hasta la parroquia San José Obrero en el barrio homónimo al norte del casco urbano. La marcha que culminó frente al templo de la Virgen del Carmen.
A partir de las 16, se desarrolló la solemne procesión que este año convocó a una multitud, notablemente superior a otros años, quienes bajo una tarde fría pero con destellos de sol, caminó las calles céntricas recorriendo Buenos Aires, La Rioja, Pedro Ferré y Jorge Kloster, retornando a la sede parroquial. Allí, monseñor Castagna, concelebró junto a varios sacerdotes, la eucaristía.
En su homilía, el Emérito, aseguró que “las advocaciones diversas no confunden la clara identidad de la Purísima Madre de Jesús y nuestra, sea cual fuere el nombre que piadosamente se le atribuya. Es María, la Madre de Dios y de los hombres: del Carmen, de Itatí, de Luján, del Valle, del Rosario de San Nicolás. Es conmovedor lo que hace ella, manifestando su venerable presencia en cada una de esas imágenes, consagradas por la devoción popular”.
Destacó luego la trascendencia de la presencia de María entre los hombres. “María hace posible el encuentro vital con Cristo, su Hijo, y lo promueve intencionalmente.
Del mismo depende la salud del hombre y de la sociedad que pretende construir.
Ciertamente es pura condescendencia de Dios que María haya adquirido la popularidad que posee en los ambientes más marginados e incluso más extraños al orden moral del Evangelio. Allí, donde ningún misionero o ministro religioso tiene acceso, está su imagen, quizás mal usada como amuleto por algunos, pero, está. Con la imagen está su recuerdo, convertido en signo humilde de su presencia”.
Más adelante, monseñor Castagna dijo también que “si, como nos lo inspira la Virgen, nuestro encuentro con Jesús fuera auténtico y diera los resultados de un comportamiento coherente con la fe que aseguramos profesar, ¡cuán otra sería la fisonomía de una sociedad que se ufana de ser cristiana y católica!
En un examen honesto se advertirían las incongruencias, insostenibles desde la fe, que resultan de algunas fórmulas empleadas para sostener cierta práctica de la justicia, de la política, de la economía, de la equitativa distribución del patrimonio común, de la enseñanza y de la atención de los más pobres y desamparados”.
Mantilla y Sauce
En tanto, en Mantilla, con el lema “Con la Virgen del Carmen renovamos nuestra fe”, se vivieron los actos en honor a la Virgen del Carmen. La jornada se inició con el rosario de la aurora; y a las 10, se celebró la eucaristía, a la que fueron especialmente invitadas las autoridades locales.
Al medio día, se compartió un almuerzo comunitario.
La solemne procesión se desarrolló por diversas calles del pueblo a partir de las 16, al finalizar, se celebró la santa misa presidida por el párroco, David Fridlezki. Luego, se compartió un chocolate a toda la comunidad.
En Sauce, Nuestra Señora del Carmen fue trasladada en procesión desde la comunidad de Cruz de los Milagros hasta la Parroquia. Allí, frente al templo, se celebró la misa del peregrino, que fue presidida por el padre Renato "Tato" Pérez. Una multitud participó de las celebraciones.
Al culminar la misa, se realizó un festival en Plaza San Martín para honrar a la patrona del pueblo y del que participarán tanto Sauceños como fieles de otras localidades.


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