Estudiantes, trabajadores del teatro e inmigrantes provocaron disturbios en el inició de la temporada lírica de Milán. El director argentino-israelí Daniel Barenboim apoyó la manifestación antes de comenzar la función
A la entrada del teatro, blindada por las fuerzas del orden italianas, se concentraron varias decenas de estudiantes, algunos de los cuales intentaron romper el cordón policial establecido para la ocasión, mientras lanzaron algunos petardos y botes de humo.
Estas acciones provocaron la reacción policial con cargas contra algunos de los manifestantes, impidiendo que los estudiantes alcanzaran los accesos de La Scala.
Durante los altercados, varios agentes resultaron heridos, así como un funcionario de comisarías, que recibió un golpe en la cabeza. A la protesta de los estudiantes se sumó la de los trabajadores del teatro y de la lírica italianos contra los recortes a la Cultura previstos por el Ejecutivo italiano para 2011, así como la de un grupo de inmigrantes que pedía al presidente de la República la regularización general para los extranjeros que trabajan en el país.
Durante las protestas algunos manifestantes lanzaron huevos y tomates contra los carabineros (policía militarizada) que se encontraban a las puertas de La Scala y les increparon con gritos de "Avergonzaos" y "¿Quién paga este acontecimiento?".
La Scala acogió la inauguración de su temporada lírica con la puesta en escena de una innovadora versión de La Valquiria, de Richard Wagner. Bajo la dirección artística del belga Guy Cassiers, la representación contó con la presencia de importantes nombres de la política y de la cultura italiana, como el jefe de Estado, Giorgio Napolitano.
La esperada representación, la segunda de las cuatro que componen la tetralogía El anillo de los Nibelungos, pudo además ser seguida en directo en salas de cine y de teatros italianos, así como a través de centenares de televisiones de todo el mundo.
Daniel Barenboim defendió a los manifestantes
Antes de mover su batuta, el director argentino-israelí se ganó al público con una breve intervención de apoyo a los trabajadores de la cultura y a los manifestantes que desde horas antes se agolpaban a la entrada de La Scala para protestar contra los recortes.
"En nombre de mis colegas, quiero decir que estoy muy preocupado por el futuro de la cultura en Italia y en Europa", manifestó el maestro en presencia del presidente de la República, Giorgio Napolitano, a lo que sumó la lectura del artículo 9 de la Constitución italiana, que recoge el compromiso del Estado con la cultura.

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