La violencia de género es un “problema de salud pública”

Se realizó hace algunos días en la ciudad una actividad sobre Violencia de género, a la que -según la organización- “fue mucha mucha gente”.
LA DORREGO publica hoy una crónica elaborada sobre el evento elaborada por las integrantes del programa de esta emisora “Y que los platos los lave otro”.

Ana recita el poema de Susana Thenón con un ramo en la mano, en el centro de la ronda de 50/60 mujeres –más tres o cuatro hombres que acompañan-

Se abre el espacio para conversar sobre violencia de género, a las cuatro pasaditas de la tarde del sábado 28, en el Centro Educativo Complementario.

Rostros de inspectoras docentes y de docentes, de concejales de los tres bloques, de funcionarias municipales, del intendente, de vecinas y vecinos, de mamás, de amigas.

Fotografía dos

Cuelga de una pared la imagen enorme: fondo negro, corona de rosas, la cruz del sur y en el centro, los rostros de Irina Montoya y de María Dolores Sánchez, asesinadas en febrero de 1998, acá cerca. El asesino está libre.

Graciela San Román explica los motivos del arte puesto a dar cuenta de los dolores y la injusticia.

Fotografía tres

Violencia contra la mujer es todo acto de violencia basado en la pertenencia al sexo femenino que tenga o pueda tener como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico para la mujer, así como las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de la libertad, tanto si se producen en la vida pública como en la vida privada –Declaración de las Naciones Unidas sobre la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, 1994.

Es Graciela Hernández la que explica los conceptos de género y violencia, la larga historia de la posición subordinada de las mujeres y sus luchas por la igualdad. Nuestra deuda con el feminismo.

Fotografía cuatro

Un bebé en la teta de su mamá, el brillo de sus ojos.

Fotografía cinco

Las voces que se suman para preguntar, comentar, disentir.

Fotografía seis

Mónica Fernández hace el recuento de las leyes que fueron abriendo el camino de los derechos de las mujeres y la protección de estos derechos.

Insiste que con todos estos mandatos legales, si la comunidad jurídica no reacciona frente a la transgresión sucedida, provoca la decepción de quienes han confiado en la observancia de la ley. Pone en evidencia la responsabilidad que les cabe a los jueces, ya que los fallos de la justicia sirven para orientar el comportamiento, generar reflexiones, sentar precedentes, modificar los prejuicios instalados en la sociedad, reparar los sufrimientos.

Fotografía siete

La costurerita que dio el mal paso/ y lo peor de todo sin necesidad

Los versos de Carriego escritos sobre una minifalda roja -¿quién era la costurerita? ¿qué mal paso dio? ¿solita dio el mal paso? ¿necesidad de qué? ¿por qué seguimos hablando de la costurerita?

En un rincón del salón, el tendal con ropa escrita hace inventario de los poemas que nos hicieron aprender de memoria, un decálogo de la buena mujer.

Fotografía ocho

En el aula de preescolar del Centro Educativo, dos jovencitas juegan con un grupo de nenas y nenes: el huevo podrido, las hamacas, los libros de cuentos, los dibujos.

Para que las mamás puedan quedarse a escuchar y participar, Marina y Cielo se ocupan de los hijos. ¡Gracias chicas!

Fotografía nueve

La presencia de Viviana Beker con su mesa de libros y su trabajo de hacer escuchar las voces de las mujeres en www.despertandoalilith.org

Fotografía diez

El recuerdo –no olvidaremos- para Verónica Vaca, asesinada el 28 de mayo de 2011 en Cnel. Dorrego por Jorge Pérez, su ex cónyuge.

Conclusión:

Los organismos internacionales consideran a la violencia hacia la mujer un problema de salud pública de primer orden por los altos índices de incidencia y por la generalización del problema, que atraviesa culturas y clases sociales.

Esta violencia genera dificultades y pérdidas –en calidad de vida, educación, salud, recursos, crecimiento económico- no sólo para las mujeres que la sufren y su entorno inmediato, si no para toda la sociedad, por esto es un problema que involucra a todas y todos: ciudadanos, profesionales, gobiernos.

Aunque la violencia física, especialmente cuando llega a extremos en los que peligra la vida de la víctima, es la más señalada, hay todo un conjunto de violencias psicológicas o morales que afectan la vida de las mujeres: la ridiculización, coacción moral, sospecha, intimidación, desvalorización, control económico y social, menosprecio estético y sexual, descalificación intelectual y profesional, vigilancia, amenazas.

Estas formas de violencias se diseminan difusamente a través de palabras, gestos, miradas y se infiltran en las relaciones familiares, laborales, religiosas, profesionales. Las vemos en la calle, en los medios de comunicación, en las escuelas, en los mismos centros de salud.

Es una violencia que se sufre pasivamente, casi sin poder visualizarla, definirla, pero que nos vulnera, impide que nos afirmemos con seguridad frente al mundo y corroe los cimientos de la autoestima. Constituye el argumento que da lugar a la violencia física.

El Derecho, con su estructura de leyes, tiene un papel fundamental en el proceso de transformación de las sociedades. La ley puede mediar entre los prejuicios y tradiciones establecidas y la igualdad de derechos; debe administrar la convivencia de costumbres diferentes, de moralidades diferentes.

La Convención para la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer de las N.U. exige que los estados partes tomen las medidas necesarias para modificar los patrones socioculturales que signifiquen proseguir con prejuicios de género y prácticas de violencia moral o física. Y para esto, los estados deben revisar sus leyes y crear otras.

La ley tiene el poder simbólico de dar forma a lo social. Este poder reside en su legitimidad para establecer una moral basada en el derecho y la igualdad. La ley incide, aunque de manera lenta y casi siempre indirecta, en las costumbres y los prejuicios. Actúa como propaganda, garantía, protección. Permite que las víctimas tengan recursos de los que asirse para denunciar y exigir.

En nuestro país está en vigencia la ley 26.364 de Protección integral para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres. Tenemos que exigir que se cumpla.

Para tener en cuenta:

En nuestra ciudad, las denuncias por violencia se pueden hacer en la Unidad Fiscal, en el Juzgado de Paz o en la Comisaría. Hay que exigir que nos tomen la denuncia, tenemos derecho a denunciar y a recibir protección.

Aún cuando la violencia sucede dentro del ámbito familiar, le compete al estado intervenir y ayudar.

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