Violencia escolar: para la Justicia falta coordinación institucional

Desde el Juzgado de Menores Nº2 hablan de falta de operatividad en autoridades educativas. Apuntan a la necesidad de un mayor abordaje sociológico a los choques entre grupos de colegiales.
ADOLESCENTES, EN EL CENTRO DEL DEBATE POR LA ESCALADA DE VIOLENCIA REINANTE. Ante la espiral de violencia dada dentro de los establecimientos educativos, que recientemente cobró repercusión con el último caso de un tutor que agredió a otro alumno por presuntas amenazas, desde el Juzgado de Menores Nº2 advirtieron “falta de coordinación institucional” para abordar el escenario, por parte de las autoridades.

Dos fueron los casos de jóvenes apuñalados dentro y afuera del colegio Pedro Brigadier Ferré; un docente presuntamente agredido por alumnos en la escuela Hipólito Yrigoyen y recientemente un tutor que agredió a otro alumno por supuestas amenazas a su hijo. Hechos que cobraron amplia repercusión y asentados en el Juzgado Nº2 de la capital correntina. Su titular, Alicia Irma Domínguez, que intervino en uno de los casos de los alumnos apuñalados y de la agresión de un tutor a otro alumno, en diálogo con época se refirió al problema “de la falta de coordinación institucional”, para atender el actual escenario.

“En el caso del chico apuñalado directamente determiné que los tutores lo cambien del colegio, mientras que ellos (Educación) simplemente se limitaron a unos días de suspensión”, dijo Domínguez al tiempo que remarcó que de haber permanecido en el establecimiento hubiera generado nuevos conflictos. La magistrada analizó que, en el caso de la escuela Ferré, “hay conflictos entre grupos que se dan fuera del ámbito escolar, pero que repercuten allí”. “Acá se observa la necesidad, incluso de estudios sociológicos, que aborden con mayor seriedad la problemática, porque lo que se observa es una falta de operatividad para atender los casos”, resaltó.

Domínguez advirtió que los propios docentes se sienten desbordados y amenazados por la situación de violencia. “Hay una realidad y es que hubo mucho desmantelamiento de las escuelas. Antes eran los preceptores los que apoyaban a los alumnos y el que intervenía como auxiliar de los docentes. Ahora los docentes tienen que encargarse de los contenidos y de los alumnos, es lógico que se vean desbordados”, enfatizó.

“Probablemente el hecho de que no hayan sanciones duras incide en que los chicos hagan lo que quieran, porque es llamativo que los agresores vienen de familias normales, cuyos padres parecen ser buenas personas y trabajadoras; estos chicos no tenían antecedentes penales y un comportamiento delictivo alarmente”, resaltó.

Finalmente apuntó que “hay una aparente falta de transmisión de los valores éticos y morales, que hacen mella en los adolescentes que no son otra cosa que el reflejo de nuestra sociedad”.

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