La violencia y las decisiones políticas

Un escalofrío corrió por mi espalda cuando vi en una página web que un grupo anarquista se adjudicaba la agresión contra la vivienda del secretario de Desarrollo Social, José Luis Cotter. Se relacionaba el hecho con las bombas instaladas en Cipolleti, ataques que resultaron mortales para un empleado municipal.
Un escalofrío que surge de la falta de experiencia, porque cualquier antecedente de acciones políticas armadas es tan lejano que parece increíble que ello haya sucedido alguna vez también en Cutral Co. Pero esa primera impresión se desvanece tan sólo con seguir el razonamiento del texto publicado. En principio se mencionan datos erróneos sobre la situación vivida en Cutral Co. Se equivocan en el día de la agresión y en las características del hecho.

Pero más allá de lo creíble o no que puedan resultar estas declaraciones por Internet, cabe realizar una reflexión sobre los hechos de violencia que se registraron en la ciudad contra funcionarios municipales.

En esta ciudad, estimo que como en todas, existen grandes omisiones respecto del respeto de las leyes vigentes. Y creo que estas agresiones contra la directora de Comercio y contra el secretario de Desarrollo Social tienen en común la falta de tolerancia hacia la autoridad.

En el primer caso es la venta clandestina de bebidas alcohólicas en horarios no permitidos. Es evidente que en ningún lugar se respeta la prohibición de vender alcohol a menores de edad. Es costumbre de los adultos mandar a los niños a comprar cerveza para evitarse la molestia de “hacer el mandado”. Y no hay comerciante que diga: no le vendo a menores de edad. Pero además parecía permitida la venta de alcohol durante la noche, a pesar de las ordenanzas vigentes. La decisión política de realizar controles tuvo su correlato de violencia. Porque las personas que se dedican a los negocios nocturnos suelen estar acostumbradas a convivir todos los días con la violencia.

El caso de Cotter tiene una explicación política. Aunque no le fue posible a la víctima identificar a sus agresores, si lo piensa un rato podría elaborar una lista de candidatos.

Desde siempre hay familias que se sustentan con recursos municipales. Y en el último tiempo hay una decisión política de empujar a los integrantes jóvenes de esas familias a buscar medios para su propio sustento. Pero esa decisión se choca de frente con una cultura del subsidio muy arraigada y, por otro lado, es cierto que las fuentes laborales no son muchas y siempre están disponibles para los más calificados. Entonces las posibilidades de que ese cambio cultural se produzca son menores, casi inexistentes. Y la reacción ante los cambios o las decisiones que aparecen como perjudiciales implicarán sin dudas enojos. De allí creo que proviene el disparo hacia la vivienda de Cotter.

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