El tiempo sigue transcurriendo y las soluciones parecen cada vez más lejanas. Mientras tanto la noche en la ciudad sigue siendo peligrosa.
El jueves a las 11.30, en la esquina de Alberdi e Intendente de la Sota, tres jóvenes de 19 años fueron salvajemente atacados por al menos seis delincuentes, entre ellos una mujer, que los abordaron cuando detuvieron el auto en el que se desplazaban en el semáforo de esa intersección. Dentro del vehículo, un Peugeot 206, las víctimas observaron cómo eran rodeadas por los asaltantes y les abrían las puertas.
A partir de ese momento empezó un salvaje ataque por el que sufrieron diversas heridas, además de roturas en el auto.
Claudio Rabadán, propietario del auto y padre del joven que conducía, afirmó que “estoy muy preocupado por la inseguridad que hay, pero que no es exclusiva de Junín. Salimos a la calle y estamos a la bueno de Dios. La Policía, por sus códigos que tiene o por lo que sea, no puede hacer nada. Y el sector político tampoco. Pero acá está en juego la vida de los chicos, y en este caso la sacaron barata”.
Relató que “ellos salieron a dar una vuelta. A esa hora pararon respetando el semáforo (generalmente nadie se detiene en esa zona por temor a los robos). Acá lo más importante es que a los chicos los tenemos vivos. Porque con que uno de los seis sujetos hubiera tenido un arma se producía un desastre. Estos delincuentes estaban desesperados por plata; incluso dejaron a uno desnudo, al otro chico le pegaron en la cara. Además se llevaron los documentos del auto, billeteras, celulares, zapatillas. La verdad me sorprendió porque hacía rato que no veía una situación así. Se imagina cuando tocaron timbre en mi casa a las doce de la noche y los vi me quedé muy mal. Uno estaba desnudo, el otro sangrando. Gracias a Dios, mi hijo pudo poner primera en el auto y escapar, porque si no los matan. No tengo dudas que si hubieran tenido un revólver había una tragedia”.
También contó que “están ocurriendo cosas acá. Hace cuarenta días que a mi hijo más chico le robaron la moto. Es lo que tenemos y tuvimos la suerte de no estar velando a ninguno. Creo que se deberá tener que adoptar alguna otra decisión, porque nos van a matar a todos. Hay más jóvenes con un alto grado de alcohol y drogas. Se podrán poner veinte o más patrulleros en la calle, pero te agarran veinte o veinticinco pibes pasados de vuelta en un barrio y te hacen un desastre. La situación que se viene generando va más allá de los móviles policiales. Esto es muy grave”.
Rabadán analizó que “hay un sector de jóvenes de 17, 18 y 20 años que están colmando las calles pasados de alcohol y drogas, los cuales parecen en muchos casos mostrar una actitud totalmente transgresora y despreocupada sobre las consecuencias de sus actos. Los chicos se toman una botella de vino y una pastilla y no le tienen miedo a nada. Encaran un tren de frente. Se les puede poner veinte patrulleros y ni los asusta. La gente vive con rejas, alarma de seguridad, perros. Atravesamos momentos muy difíciles y somos muchos los padres que estamos desesperados pensando que algún día te tocan timbre, te dicen acá tenés a tu hijo, velalo y llevalo al cementerio”.

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