Está imputado de abuso sexual, delito por el cual, según pudo establecerse, ya había cumplido anteriormente una condena penal - También pudo confirmarse que violó salvajemente a la joven, a la que golpeó y además cortó con un cuchillo, traumatizándola severamente
Como ya hemos consignado, el individuo, de unos treinta años, sobre quien pudo establecerse, hubo una condena previa por un delito similar, perpetrado hace algunos años (abusó de una mujer que terminó en terapia intensiva), abusó sexualmente de una jovencita de dieciocho años, en un descampado del barrio Matadero, a la que la condujo luego de amenazarla con un arma blanca.
El aberrante hecho se habría producido cerca de las 7 de la mañana del pasado sábado cuando el sujeto, tras abordar a la joven en la vía pública -dado que esta le conocía de antes- esgrimió un arma blanca y, tras amenazarla, logró llevarla a un predio donde consumó el abuso. Este fue particularmente salvaje y violento: según pudo confirmarse, no sólo obligó a la desdichada jovencita a practicar toda clase de actos sexuales, sino que además la golpeó y la cortó con el cuchillo que portaba.
Según se sabe, la joven quedó severamente traumatizada por el episodio y, evidentemente, necesitará algún tipo de contención psicológica.
Por otro lado, fuentes vinculadas al quehacer policial local, le admitieron ayer a este diario su preocupación por el hecho de que, eventualmente, y debido a que el sujeto podía ser identificado por la joven, el episodio no hubiese terminado en tragedia. Evidentemente, el individuo esperaba que el miedo impidiese a su víctima radicar la denuncia, lo cual ésta, valientemente, efectuó.
L correspondiente denuncia penal dió origen a una investigación penal preparatoria rotulada como «abuso sexual», que se sustancia con intervención del Dr. Roberto Rodríguez, a cargo de la Unidad Funcional de Instrucción y Juicio Nro. 1 del Departamento Judicial de Junín.
Mientras tanto, el individuo -que se había ocultado en el domicilio de conocidos tras perpetrar el aberrante acto- fue aprehendido por las autoridades policiales y conducido a primera instancia a la dependencia local, aunque no sin trabajo.
En efecto, según consta en la causa, como la policía ya sospechaba dónde podría encontrarse el sujeto, se había dispuesto una discreta vigilancia con autos civiles sobre esa finca, a la espera de que se librara la orden de aprehensión respectiva.
En esos momentos, pudo divisarse que un auto particular salía de esa finca. Sospechándose que alguien trataba de sacar subrepticiamente al sujeto, ese vehículo, que en una primera instancia trató de evadir el cerco policial, fue finalmente interceptado por un móvil. El conductor, aparentemente, sería un abogado contactado inicialmente por el sujeto de marras para su defensa.
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