Por la alta calidad tuvieron que levantar el nivel de evaluación para entregar una medalla de plata y de oro. De esa forma pudieron cumplimentar la norma que dice que sólo el 30% de las muestras deben ser premiadas.
El museo Suero de repente cobró vida y no solo los espiritus del vino que reflejan la época pasada, sino los presentes, más comprometidos con la actualidad y con ello el reconocimiento a los que hacen de su hobbie, la bebida privilegiada de Vaco, el dios del Olimpo, que desde su lugar se deleita con las veleidades de esta bebida.
Pero más allá de la parte espirituosa, el vino es trabajo y unión. Para que haya vino tiene que existir unión en el tiempo. Los elaboradores de vinos alineados en AEVA saben de esto y manejan los tiempos como expertos.
Cuando comenzaron con la primera edición, lo hicieron para dar a conocer lo que hacían y para cuantificar cuantos son los hombres que producían este tipo de vinos. Hoy se han constituido en un grupo de amantes del vino que trabajan de manera mancomunada por hacer mejores productos cada día.
La realidad es que todos se conocen, pero lo que sorprende es los orígenes de cada vino, se puede saltar de un buen tinto del Valle Fértil a uno de Calingasta donde la actividad no es algo cotidiana.
Pero para volver la fiesta de ayer en el museo Suero se premiaron a tres gran oro: Moscatel Enzo, Alamino Alejandro y Sessa, Desgens y Pérez. También hubo reconocimiento para 19 medallas de oro y 23 medallas de plata.
Al analizar la Cata, Tristán Balaguer reconoce un año donde hubo una calidad muy importante. “Para poder cumplir con la normativa, tal cuál lo exige, de premiar sólo al 30% de las muestras que llegaron, tuvimos que levantar el nivel de puntuación y una medalla de plata recién se obtiene con 87 puntos”, sin dudas una muy buena señal de exigencia a la hora de evaluar cada uno de los vinos que pasan por el panel de cata.
“Debo reconocer la presencia de muchos elaboradores de La Rioja, Mendoza, Córdoba, Río Negro, que llegaron a este evento porque confían en las exigencias que ponemos al evaluar el producto”, detalló Balaguer.
La fiesta terminó con la entrega de medallas y recocimientos a los presentes. Entre los destacados por la organización estuvo don Juan Graffigna, considerado por el mundo del vino como
“el hombre vino de San Juan”, por su larga experiencia y trayectoria.
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