Por: Gerardo Gómez Muñoz.Parecía que Mar del Plata, dada la generosa promoción propagandística, se constituiría en el escenario histórico del alumbramiento del, por muchos soñado, gran frente político opositor para el 2011. Pero los dirigentes más esperados, por su representatividad y caudal electoral, no vinieron. Y el faltazo en algunos casos rozó la descortesía o constituyó un gesto de sobre estima que limitaba la entidad de los convocantes.
La interna radical
Se confirmó plenamente lo estampado el martes acerca del irregular cierre de la "lista unidad" en la UCR de General Pueyrredon. La situación se zanjó en mesa de negociación donde el ex senador Jesús Porrúa y el concejal Maximiliano Abad lograron una mínima satisfacción al diputado nacional Gustavo Serebrinsky representante de Gustavo Posse. Un puesto en la conducción del comité de distrito le corresponderá a Martín Saggese y el cargo de convencional provincial a Marcelo Daprías. Sin embargo esto no quiere decir que la "unidad" exista en las filas radicales, sólo se ha evitado una costosa elección interna con riesgo cierto para el "status quo" partidario y las finanzas de los dirigentes. La prueba evidente lo dio una mesa nada casual del café de la estación de servicio de Constitución y la costa, viejo bastión del no más joven garivotismo. Allí departían animadamente -en el primer piso para no ser demasiado visibles- Ernesto Sanz, Luis Rech, los ya mencionados Porrúa y Abad, Nicolás Maiorano, Raúl Lavitman y Vilma Baragiola (uy, si se entera Leopoldo Moreau). Brillaban por su ausencia en tan unida y fraternal mesa Mario Rodríguez y todo lo que tuviera olor de Alfonsín y Rapaca; Daniel Katz, Oscar Pagni y Serebrinsky y todo lo que pareciera "cobismo"; Cristina Coria y todo lo que alguna vez haya sido Línea Nacional o que esté vinculado con Daniel Salvador o Juan M. Casella, etc.
Ofensiva kirchnerista
Ahora, ya convencidos o resignados por las afirmaciones de los funcionarios nacionales y otras voces que llegan de "arriba", los kirchneristas que presionaban por "más participación" (en las listas futuras) a Gustavo Pulti, incluidos algunos integrantes de la conducción del PJ, comenzaron otro tipo de militancia. Una serie de disertantes, dos o tres por semana, provenientes de ministerios y reparticiones nacionales comprometidos con obras importantes que se llevan a cabo en Mar del Plata, aprovechan las visitas de inspección de la marcha de los trabajos a fin de reunirse con diversas agrupaciones para entusiasmarlos en la divulgación de lo que se le está brindando a la ciudad. Como complemento abundante y cuidada folletería ilustra sobre cada tema. Así fue que el sábado, pese al frío y la llovizna en unos 30 lugares distintos de Mar del Plata dirigentes y militantes del FPV-PJ entregaban el material a los vecinos. Cuando se cuiden algunos detalles, como la invitación debida porque se dan todavía casos -casi siempre hay algún sector reconocido por su consuetudinarios olvidos- en que no todos son informados de las conferencias y tareas, tal vez un ejército de kirchneristas, sobre todo los muchos honrados con cargos rentados, se agregue a la militancia.
Casualmente los dos concejales kirchneristas a su modo porque no están enrolados en las referencias del FPV: Diego Garciarena y Mario Luchessi, fueron los oficialistas más explícitos en la semana que pasó. Uno promueve que se designe a la sede del gobierno municipal como edificio "Eva Perón". El otro que dicho nombre sea también para la terminal ferroautomotora. Para este caso habría que investigar si ya no le fue impuesto el nombre de "Raúl Scalabrini Ortiz", en uno de los tantos fallidos actos de "comienzo de obra".
Los choferes explotados
Es tan rendidor para ciertas patronales del transporte urbano de pasajeros el trabajo en negro que se ha duplicado la cantidad de choferes explotados. En el reciente verano ciertos delegados, tomando todos los recaudos porque necesitan trabajar y temen represalias, nos hicieron saber de la existencia de unos 30 trabajadores de determinadas empresas de colectivos que eran sometidos a una especie de servidumbre: trabajo en negro, salarios disminuidos y jornadas laborales apabullantes. Tan grave como eso fue la aseveración de que tanto el sindicato como las autoridades laborales deberían estar al tanto de lo que sucedía sin que interviniesen. Agregaban que tanto el titular de UTA Daniel Domínguez como el delegado ministerial Pepe San Martín, en sus años de laburantes, -hace ya mucho tiempo- habían revistado como choferes en una de esas empresas por lo que mantenían todavía cálidas relaciones con la patronal. La inicua explotación y la vergonzante pasividad de quienes deberían actuar en salvaguarda de la dignidad y de los derechos de los trabajadores no sólo prosigue sino que se ha incrementado. Ahora son unos 60 quienes, por la necesidad del ingreso mensual para sus familias, son sometidos a extenuantes jornadas de 10 o más horas al volante. Se les retribuye con unos 100 ó 120 pesos diarios y sin aporte alguno. Una labor de esa naturaleza, ajustada a derecho, debería rendirles unos 300 pesos más los aportes correspondientes. Hay más para la iniquidad asociada de esta manera de concebir la relación laboral: las empresas del transporte reciben un subsidio del estado nacional, es decir de todos que pagamos impuestos, para solventar la actividad, incluidos los salarios. Estamos tan cerca del 25 de Mayo, qué buena ocasión para honrar el nombre




























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