“Era mucho más barato mandar a secuestrar y matar al Negro Moreno que solucionar los problemas de salud de los trabajadores de Loma Negra” sentenció al borde las lágrimas Susana Mabel de Moreno, viuda de Carlos Alberto Moreno, abogado laboralista de Olavarría secuestrado en abril de 1977 en esa ciudad y trasladado luego a una quinta donde sufrió torturas, para posteriormente ser asesinado por sus captores.
Este viernes los testimonios de mayor relevancia los brindaron la viuda de Moreno, su hermano Héctor Alfredo, sus hijos Martín y Matías, y también el abogado Adolfo Rocha Campos, quién presentó junto a otros colegas de esa región bonaerense un hábeas corpus que no logro evitar el trágico final con que se encontró la vida del laboralista olavarriese.
La viuda de Moreno, reiteró en varios tramos de su declaración el protagonismo central del por entonces teniente del regimiento de Ejército en Olavarría Ignacio Aníbal Verdura, vecino de la víctima, quién si bien en principio argumentó desconocer las circunstancias en la que fue secuestrado el abogado terminó facilitando la restitución del cuerpo sin vida, pero en la morgue de la ciudad de La Plata.
Conmocionada al recordar lo sucedido, la mujer narró ante el tribunal como se dirigió “a la casa de Verdura, a quién nunca había conocido ni tratado en persona, para que me dijera que habían hecho con mi marido”. Si bien en principio se desentendió del asunto, al otro día el jefe militar se dirigió a lo de Moreno para decirle que “había hablado con Tandil y no sabían nada”,
Lo cierto es que la mujer además aseveró que luego debieron afrontar un violento desalojo de su domicilio como consecuencia de “un operativo ordenado por Verdura”, que luego terminó informando a la viuda como podría recuperar los restos de su marido. “El cuerpo lo vas a tener, pero para llevarlo a cualquier lugar menos a Olavarría” fue una de las frases que usó el militar, antes de indicarle que finalmente sería en la morgue platense.
El rol de Verdura fue ratificado por Rocha Campos, quién narró que ante las denuncias realizadas horas después de la desaparición fue convocado desde una de las seccionales olavarrienses donde el mismo teniente del Ejército le pidió que le anunciara a la familia que Moreno había sido “abatido” durante un intento de fuga en la ciudad de Tandil.
La incansable búsqueda de justicia de la viuda, incluyeron no solo sus discusiones con Verdura, sino que ya en La Plata y desesperada por reencontrarse con los restos de Moreno se vio obligada a entrevistarse con el general Ramón Camps y cruzarse al subcomisario Miguel Etchecolatz, en la morgue platense.
Los testimonios rememoraron al letrado olavarriense secuestrado, torturado y asesinado, como un defensor de los trabajadores y sectores más humildes, ese era su origen, pese a recibir propuestas de empresas importantes que rechazó, en coincidencia con su conocida militancia en la Juventud Peronista de principios de los 70.
Rocha Campos, en tanto, narró como los intentos por torcer el destino fueron infructuosos. Alertados por un colega tandilense, que contaba con versiones extraoficiales sobre la presencia con vida de Moreno en Tandil, se acercaron hacia la ciudad serrana. Pero, de manera sistemática, comenzaron a recibir mensajes que les indicaba que sus vidas estaban “en riesgo” si continuaban con la búsqueda.
El Tribunal Oral Federal en lo Criminal de Mar del Plata volverá a constituirse tanto el jueves como el viernes de la semana entrante, para recoger los siguientes testimonios, en el marco de un proceso que se extendería por seis semanas.
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