La medida, en reclamo por la indefinición del conflicto laboral que ya lleva siete meses, se mantuvo ayer hasta poco antes de las 17. No se descarta trasladar la protesta a la Municipalidad.
En caso de no obtener ninguna respuesta oficial, y ante la indefinición del dueño de la empresa, Silvio Siracusa, acerca del futuro de la firma, amenazaron con trasladar el reclamo al palacio de Alsina 65, con el objetivo de recuperar los más de 200 puestos laborales.
Los piquetes, con interrupción total de tránsito --primero fueron de 15 minutos y los últimos dos, de media hora--, se realizaron de manera alternada con el paso de los vehículos que se acumulaban a lo largo de la transitada carretera.
La decisión, según explicaron representantes de los trabajadores, se tomó luego de una asamblea realizada para analizar los pasos a seguir, ante la falta de novedades para reactivar la faena en el frigorífico.
"No tenemos ninguna respuesta de las autoridades de la firma. Ni siquiera dialogan con nosotros para ponernos al tanto de la situación. Mientras tanto, nos llegan las boletas de luz, gas y ni siquiera tenemos para comer", expresó Hugo Cartagena, referente del grupo.
Hasta mediatarde, según dijo, ningún funcionario municipal se había acercado para dialogar con ellos, a pesar de que la ruta aún permanecía cortada.
"Nos han prometido muchas cosas para recuperar el trabajo pero, tras siete meses, no se hizo nada. Queremos que nos den un paliativo o una solución definitiva. La gente tiene que comer. No aceptamos más promesas, sino que se cumplan las cosas", dijo Cartagena.
El vocero aseguró que hay dos o tres frigoríficos de la zona cercana a Buenos Aires que "están faenando unas 20 mil cabezas por mes".
"Hay teléfonos que pesan, que pueden hacer un llamado y pedir que se deriven algunos animales a Bahía. No pedimos trabajar seis días, con tres, es suficiente", sostuvo.
Los cortes de ruta previstos para hoy en proximidades del acceso a General Cerri, que comenzarán sobre las 7, serán de 30 minutos y hasta de 45, según anunció Cartagena.
El conflicto comenzó en septiembre del año pasado, cuando se les informó a los operarios que la faena de animales se suspendería hasta noviembre, pero al estar encuadrados dentro de una cooperativa de trabajo, administrada por Sonia Guleac, los trabajadores no recibirían ninguna compensación salarial.
A principios de diciembre, con la planta aún cerrada, su dueño aseguró no tener contratos para realizar la reapertura y los empleados acudieron al municipio.
Allí lograron conseguir algunos subsidios provinciales por parte del entonces intendente Cristian Breitenstein pero, luego de largas reuniones entre las partes, el conflicto se mantuvo.
Luego vino la ocupación total de las instalaciones, a la vez que transcurrieron diferentes encuentros en la sede local del ministerio de Agricultura con funcionarios bonaerenses, junto a quienes se barajó la posibilidad de lograr un encuentro con el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno.
Por lo expresado en diferentes ocasiones, los trabajadores mantenían la esperanza de que una reunión con el controvertido funcionario nacional podría servir para concretar la reapertura de la planta.
Sin embargo, el encuentro nunca se efectivizó y ahora aseguran haber perdido la paciencia.
Cooperativas en la mira. Que personal del Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social (INAES) haya realizado inspecciones en diversas cooperativas de trabajo de la ciudad no es un hecho ajeno al conflicto que mantienen los empleados de Villa Olga.
La situación que viven los operarios del frigorífico puso sobre el tapete la posibilidad de que funcione una gran cantidad de asociaciones, inscriptas como "cooperativas", mediante las cuales algunos empresarios buscan evadir impuestos y los convenios de trabajo.
El fraude laboral tiene como víctima a cientos de empleados bahienses, según afirmó Carlos Arrigoni, delegado local del ministerio provincial de Trabajo.
De los recientes controles surgirían actos que son pasibles de infracciones para las mal llamadas cooperativas.
El INAES está estudiando los datos recabados. Una vez que salgan a la luz, se podrá tomar conocimiento de cuántas organizaciones son truchas y, en consecuencia, se dispondrán medidas contra quienes utilizan al cooperativismo para encubrir una maniobra irregular.
De lo contrario, conflictos como el de Villa Olga podrían reproducirse en nuestro medio.


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