Es un Citroen C3 que tiene la patente de otro igual y la tarjeta de un Peugeot 207 radicado en Santa Fe.
La tarjeta, que correspondía a un auto Peugeot 207, estaba a nombre de Juan Alberto Mangarini, de la provincia de Santa Fe. La policía pudo determinar que el Citroen pertenecía a María Cecilia Tarris, de la ciudad de Buenos Aires.
El auto, que circulaba como remis de la agencia San Miguel, ubicada en Presidente Perón 1521, fue llevado a la Brigada de Investigaciones a la espera de la declaración del hombre que lo tenía actualmente y del aviso a su verdadera dueña.
“Sosa tiene que declarar cómo adquirió ese auto y comprobar la veracidad de lo que dice. Desde Buenos Aires nos habían avisado que este vehículo había ingresado a Villa Mercedes y que poseía pedido de secuestro por robo, por eso no nos fue difícil encontrarlo, lo estábamos buscando”, dijo el jefe de la Brigada, subcomisario Juan Carlos Acevedo.
En la misma agencia. No es la primera vez que la Policía secuestra autos de la remisería San Miguel. El año pasado fueron cuatro los vehículos identificados como robados. “En 2011 encontramos un Renault 9, un Renault Clío, Un Fiat Duna y un Volkswagen Senda, todos robados en Buenos Aires y con pedido de secuestro. Dos de ellos habían sido comprados por la remisería”, contó Acevedo. “A veces los compran de buena fe, porque se los venden muy baratos y eso les conviene, pero no hacen las averiguaciones sobre el vehículo y luego se encuentran con la sorpresa que adquirieron un auto robado. Estas cosas pasan muy seguido, los compradores ni siquiera tienen un boleto de compra y venta para presentarnos, es un desastre”, dijo.
En los últimos días la Brigada secuestró cuatro autos más, todos ellos también robados en la provincia de Buenos Aires. Los buscaban porque la policía estaba avisada del ingreso de estos vehículos a la ciudad. Una Citroen Berlingo, una Peugeot Partner, un Ford Ka y un Fiat Siena fueron trasladados a la comisaría, con su documentación adulterada.
“Estamos investigando cómo habilitan los autos en el Municipio, porque evidentemente hay alguien que está haciendo los papeles de estos vehículos que son robados. Nos hemos encontrado con las cédulas verdes originales, pero con su información trucha, es decir, que las cédulas en blanco pueden haber sido robadas, o que alguien está permitiendo la adulteración de las mismas”, dijo Acevedo.
Según las fuentes policiales, es muy común que los autos sean robados y adulterados en Buenos Aires para luego venderlos en lugares del interior del país donde es más difícil ubicarlos e identificar su procedencia.
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