Ayer una multitud acompañó un colorido acto. La estrella fue una puesta en escena del grupo Fuerza Bruta.
Un día después de la fecha prevista, por efecto de esas lluvias, los villamarienses dejaron de lado la siesta y se sumaron a la convocatoria. Fueron unas 50 mil personas, según recalcaron desde el palco y con estimaciones policiales.
Hubo lo que en todos los desfiles que se hacen en el interior provincial: escuelas, centros vecinales, bomberos, policías, agrupaciones gauchas y demás instituciones. Pero lo que generaba la mayor expectativa era la puesta en escena de parte del espectáculo con el que el grupo Fuerza Bruta había deslumbrado al país durante los festejos del Bicentenario, en Buenos Aires, en mayo.
En Villa María, esa escenografía llegó acotada, protagonizada por una integrante de esa agrupación artística girando en lo alto, sostenida por una grúa que la hacía “volar” en círculos sobre la gente. Vestida con telas celestes y blancas, la joven fue una de las animadoras principales de la tarde. Ya habían pasado más de 90 minutos del inicio del desfile, pero el paso de esta escena reavivó los ánimos de los espectadores.
Sobre un pedestal plateado, la actriz invitaba a bailar y mover los brazos. Junto a ella, una treintena de músicos locales vestidos con ropas coloniales, la acompañaba desde la calle bailando y tocando en vivo ritmos norteños. En cada bocacalle se desataba la algarabía con miles de papelitos celestes y blancos disparados hacia el público, y la joven rotando con vértigo, pendiente de un arnés.
Sin llegar a la espectacularidad de lo que se vio en Buenos Aires, donde la escena fue acompañada por efectos de luces y en el marco de un desfile de otras dimensiones y con varias carrozas, fue sin dudas lo más impactante de la tarde en Villa María.
En poco más de dos horas, pasaron a lo largo de seis cuadras, en una puesta original, las épocas y los personajes más significativos de la historia local, entrelazados con los acontecimientos políticos y sociales del país. Desde los primeros inmigrantes, hasta la evocación al ex campeón del mundo Gustavo Ballas, y una figura emblemática como el bombero Juan Carlos Mulinetti, fallecido en servicio.
Otros puntos emotivos fueron el desfile de cientos de alumnos de colegios secundarios portando una bandera argentina de 600 metros y el recuerdo para los villamarienses desaparecidos durante la última dictadura militar.
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