Villa G. Gálvez no da respiro: ahora atentaron contra la Municipalidad

Rociaron con combustible la fachada y le prendieron fuego. No fueron identificados. El intendente lo asoció a episodios de agresiones a sus hijas. Sindica a un grupo de municipales.
La Municipalidad de esta ciudad sufrió un atentado incendiario que no deja lugar al respiro. Tres desconocidos rociaron con combustible la fachada del edificio comunal y le prendieron fuego. El hecho se produjo en vísperas del festejo por los 50 años de declaración como ciudad de Villa Gobernador Gálvez, por lo que el acto central de ayer tuvo a este episodio como tema casi excluyente. El intendente local, Pedro González, vinculó el hecho con agresiones perpetradas anteriormente contra los domicilios de sus hijas, por los que está sindicado "un grupo que quiere formar un sindicato aparte".

Eran aproximadamente las 20.30 del miércoles cuando tres personas, munidas de un bidón, incendiaron el frente de la Municipalidad. Muy cerca de allí, las autoridades celebraban los 40 años de vida de la dotación de Bomberos Voluntarios de Villa Gobernador Gálvez. Los efectivos debieron festejar su cumpleaños trabajando, nada menos que en el edificio político del lugar. Si bien no hubo grandes daños, el frente quedó chamuscado y ayer reinaba cierto nerviosismo entre el personal.

"Por el olor, suponemos que fue nafta mezclada con algún aditivo, presumiblemente aceite, como la que se usa para algunos motores de dos tiempos", dijo a LaCapital una fuente de la comisaría 26ª. "Fueron tres individuos, según pudo ver el sereno del edificio, pero no fueron identificados", afirmó. Junto a la pared ennegrecida quedó un bidón de plástico derretido, donde seguramente llevaban el combustible.

La policía aclaró que "la investigación sigue su curso" y que el caso ya está en manos de la Justicia,

Otras agresiones. El secretario de Gobierno de la Municipalidad, Diego Garabano, confirmó los datos a este diario y agregó: "Este atentado se suma a otros sufridos por el secretario de Servicios Públicos y por las hijas del intendente, que días pasados fueron también víctimas de agresiones físicas en sus domicilios e incluso verbales contra una de ellas".

El funcionario aseguró que las autoridades tienen identificadas a las personas que cometieron aquellos atropellos, y Garabano no dudó en ponerles nombres propios: "Se llaman Luis Domínguez y Juan José Cejas, son empleados municipales y están reclamando el pase a planta permanente de algunos contratados. No podemos decir que los que cometieron el atentado de ayer (por la noche del miércoles) sean los mismos, pero sí que es la misma metodología", sopesó.

Sin embargo, el mismo intendente González iría más allá luego, cuando no dudó en asegurar que todos los episodios están relacionados. "Están totalmente vinculados —enfatizó—, pero no me van a amedrentar con un poco de nafta. Hace 15 años hubiera salido a buscar al que hizo esto y agarrarme a trompadas, ahora, con los años, estoy más tranquilo, pero quiero llevar tranquilidad a la población. Lo único que lamento es que le hayamos aguado la fiesta a los bomberos”, dijo el mandatario.

   

Reunión de urgencia. Ayer, las puertas del municipio permanecieron cerradas hasta las 11, cuando el intendente y parte de su gabinete salieron de una reunión de urgencia para tratar este hecho, de la que no trascendieron mayores detalles. Por la mañana, personal municipal apuró la limpieza de la fachada, mientras en la plaza San Martín comenzaban a preparar el escenario para los festejos del 50º aniversario de la declaración de ciudad.

   González salió de su despacho y recibió la solidaridad del personal. Después vendría el acto, con un discurso en el que el intendente lanzó unas cuantas perlas: cargó contra “los inadaptados que tenemos que hacer desaparecer de Villa Gobernador Gálvez”, contra la provincia y las deudas que mantiene con el municipio, y contra la administración anterior que, dijo, “dejó un chiquero en la Municipalidad”. Pero también se enojó con los vecinos que tiran la basura en cualquier parte, y a los usurpadores que “se meten en cualquier lote” (ver “textual” en página 18). Dijo que la gestión dejó las cuentas en orden y que no se le debe “un solo peso” a los municipales, a excepción de un grupo de contratados con los que “tenemos una deuda heredada, la que también estamos tratando de saldar”.

   

“Por siete y ocho tontos”. “Estamos en una ciudad difícil, con sus cosas, pero que tenemos que sacar adelante. Por siete u ocho tontos salimos en los diarios, cuando hay tantas cosas lindas para contar”, lamentó. “Quieren ponerme gente en el municipio, y yo no puedo. Incluso, tengo que reducir el plantel de gente para poder hacer frente a muchos compromisos. Después volveremos a convocarlos, cuando sea posible”, advirtió, y adelantó, en referencia a un grupo que está actuando gremialmente por fuera del sindicato municipal, que “algunos de estos se van a tener que ir “, del municipio.

   Fueron muchas las frases que regaló el mandatario, primero a la prensa y después a su público. Más de una, digna de un título aparte, en un discurso que empezó moderado pero en el que al final se vio a un González en estado puro.

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