Se trata de un confuso hecho. Para los investigadores un policía de civil se sumó a una persecución iniciada en Solano contra dos muchachos en moto. El vecindario dice que se trató de un error y no eran motochorros.
Yamilia, a sus 22 años es madre de una nena y viuda de un joven de 26 al que calificó como el amor de su vida, mas allá que estuviera separada de él desde hace un mes. De ese amor nació una pequeña de 5 años. Ayer a las 12:30 del mediodía la niña vio como a su padre un hombre la arrastraba de los pelos por el suelo tras haber atropellado la moto que conducía llevando de acompañante a su amigo Jonthan. Yamila dijo a este diario en la vereda de Guido Spano entre Uriburu y Lonardi de Villa Aurora que a su ex pareja lo dejaron morir en el suelo, los policías que llegaron de Solano.
En Larrea al 200 vivía Gerardo Gamero con sus padres. Miguel Gamero, padre, dijo a Varela al Día que su hijo trabajó en el puerto y ahora estaba suspendido. Yamilia había recordado que con la plata que le dieron cuando se quedó sin trabajo se compró al contado la Honda Titán de color rojo.
“Yo lo único que sé es que estaba sin laburo porque fue suspendido en la changa que hacia con esas camionetas que juntan orín. Dos pibes mios trabajan con el orín. El vivía en casa con nosotros. !Pero si hace un rato mi señora me llamó para pedirme que le traiga un Actrón 600 y Ratisalil porque le dolían las piernas! Me dijo que estaba en la cama. Yo trabajo en la cámara de diputados, de chofer. Después me entero de esto que pasó. Me dijeron que se fue al médico, a Solano, con el amigo Jonthan”
Alguien se acercó a este diario y dijo que los pibes del barrio van a Solano a comprar porros. Eso le preguntamos a Miguel Gamero. “No, que va a ir a comprar si estaba con un dolor tremendo de cabeza. No entiendo nada que ha pasado”
Yamila dijo a este diario que su ex pareja la había llamado un rato antes del terrible sucedo al celular para avisarle que iba a ir al hospital. Yamila vive en la calle Uriburu, a la vuelta del lugar donde murió Gerardo.
“El hijo de puta que lo mató me dijo que lo venían corriendo de Solano, le dije que no podía ser porque hacia 5 minutos que había hablado conmigo. Dijo que habían robado. A mi no mostraron nada de lo secuestrado y ningún arma”
La policía dijo que todo se inició en la calle 853 y 893 cuando personal de la Comisaria de San Francisco Solano inició una persecución a una pareja de individuos que están a bordo de una moto marca Honda Titán color roja. “La persecución la inician porque los visualizan en actitud sospechosa, con claras intenciones de delinquir”, se dijo en fuentes policiales.
A esta persecución se sumó un policía que franco de servicio y de civil circulaba en su automóvil particular por la zona.
En la calle Guido Spano entre Uriburu y Lonardi se produce una colisión entre el auto y la moto o la moto y el auto. Los uniformados dicen que el lugar se intentó preservar por parte del personal de Solano, pero como comenzaron a arrojar piedras la policía se retiró, junto a la moto, el policía de civil, el acompañante de la moto y secuestran entre las ropas del acompañante un revólver Doberman 22 largo, sin numeración y con 10 cartuchos.
Tiempo después incendiaron el Fiat Duna de color bordó.
Más tarde llegó al lugar la Dra. Vanesa Maiola y personal de gendarmería quienes realizan las pericias, y levantan el cuerpo.
“En ese momento agarran a trompadas a un efectivo de la Comisaría 2, a quien dicen reconocer como uno de los agresores, pero se han equivocado ya que nunca este oficial estuvo en la persecución, pero fue lesionado en varias partes del cuerpo. Junto a ese policía estaba el comisario de la segunda que también fue golpeado”, señlaron fuentes policiales.
sin pericias
En el lugar todos aseguraban que Gerardo, a quien en el barrio lo conocía por el apodo de “Papel”, fue atropellado de atrás por el Fiat Duna de color bordó, sin patentes, como todo auto de policías que creen ser investigadores del FBI pero deben tener las misma obligaciones que todo ciudadano. No pueden circular sin patentes. En el baúl del Duna los enardecidos vecinos, en su mayoría jóvenes, encontraron la placa SGY 468.
En el auto los vecinos encontraron el recibo de sueldo del Oficial de la policía de la Provincia de Buenos Aires Lucas Ezequiel Mareco, de 31 años, legajo Nº 177386, cuyo sueldo de bolsillo de Julio indicaba $ 4620. Por esta plata ahora podrá o no pasar varios años en la cárcel. Claro que las percias serán fundamentales en la acusación. Ayer los indignados pobladores pedían justicia y para que esta sea efectiva se necesitan pruebas. Estas pruebas fueron borradas con el incendio del Duna. ¿Cómo se podrá probar que el auto embistió a la moto por detrás o que el hecho puede haber sido al revés: que la moto haya chocado con el auto? También Mareco podrá decir que Gamero se cayó solo de la moto y tras impactar su cabeza, en la que no llevaba casco puesto, contra un árbol y un canasto de basura, recibió lesiones mortales. Y la policía también colaboró en la confusión. Se sabe que cuando es conveniente la ausencia de pruebas siempre hay una mano dispuesta. Los de Solano, que perseguían a la moto, cargaron el rodado de dos ruedas y se lo llevaron, cuando deberían haberlo dejado en el teatro de los acontecimientos afin de que Gendarmería lleve adelante las pericias. Al irse con la moto, el acompañante de Gamero detenido y dejar el cadáver en la calle, para que 8 horas después sea trasladado a la Morgue, encendió la mecha para que los indignado amigos del pibe muerto, se cobren la factura con el Duna. Y asi fue: Del Duna no quedó nada.
revuelta
Pasadas las 21 de anoche un grupo de enardecidos vecinos, en su gran mayoría jóvenes, se trasladó hasta la calle Juárez Célman al 1000 de San Eduardo donde viven los padres del policía Mareco. El lugar intentó ser preservado por la policía y gendarmería. Esto trajo aparejado otra revuelta de vecinos con una lluvia de piedrazos ante los uniformados. Claro que hubo respuesta con balazos de goma. La refriega se extendió por varios minutos, dejando el saldo de 5 heridos: dos mujeres, dos policías y un gendarme. Un patrullero Corsa se quedó sin vidrios. Pasadas las 22.30 se corría la voz de una manifestación frente a la comisaría segunda. Fue una versión pero por las dudas se ocultaron los patrulleros en domicilios particulares.
El Día de Furia en Varela aun no ha terminado.
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