Villa la Angostura incentivará el turismo religioso

Así lo anticipó el Secretario de Turismo, Marcelo García Leyenda. Se busca resurgir la rica historia de los jesuitas, prácticamente olvidada, entre 1672 y 1717.

El Secretario de Turismo, Marcelo García Leyenda, anticipó que se recuperará la historia olvidada en esta tierra para incentivar el turismo religioso.

Se trata de la vida y obra de los jesuitas entre 1672 y 1717 cuando se desarrolló la Misión Nahuelhuapi -por entonces se escribía todo junto- que se construyó en la península Huemul.

"Es una rica historia que tenemos que recuperar para hacerle llegar a los turistas esta nueva propuesta que además tiene un gran crecimiento en el mundo, como lo es el turismo religioso, de hecho queda demostrado con la respuesta de lo sucedido en Junín de los Andes", explicó el funcionario en declaraciones a AVC Noticias.

Durante la anterior gestión del Dr. Ricardo Alonso hubo una intención oficial de llevar adelante esta iniciativa, incluso se colocó una placa donde se piensa construir una réplica de la iglesia de Achao, pero todo quedó en la nada con el pasar de los meses.

La Misión Nahuelhuapi llegó a tener una población estable - entre Poyas y Puelches- de unas 200 personas, contando con establos, corrales, una casa para los Padres, además de una iglesia y una biblioteca con unos 300 libros.

Se realizaron cultivos de maíz y trigo -por primera vez en la historia de la Patagonia- además de sembrar frutales, de allí el nombre de Cuyín Manzano y Puerto Manzano entre otros, y de introducir por primera vez a las ovejas y vacas en este territorio milenario.

Se recuerda que los jesuitas Nicolás Mascardi, Juan José Guillelmo, Felipe de la Laguna y Francisco de Elguea fueron asesinados mientras conducían la Misión Nahuelhuapi por distintos grupos de Puelches rebeldes que disentían con el trabajo de evangelización de los religiosos.

Historia de martirio y sufrimiento

La Virgen de los Poyas y los Puelches (foto) original se encuentra en la Iglesia de Achao, Chiloé, y representa el martirio de los primeros misioneros que se establecieron a orillas del Nahuel Huapi a partir de 1672. Los cuatro jesuitas que estuvieron a cargo de la Misión Nahuelhuapi, fueron asesinados, lo que refleja la sacrificada tarea que intentaron aquellos misioneros en una tierra que habitaban las comunidades Poyas y Puelches.

La misión estuvo ubicada en la actual península Huemul y dependía del Colegio de Castro, Chiloé, de donde provenían los sacerdotes de la Compañía de Jesús.

Como si fuera un guión para un película de Hollywood, la historia incluye anécdotas como el rescate de un grupo de Poyas prisioneros por parte de Nicolás Mascardi, hasta el cruce en soledad de la Cordillera esperando ser asesinado por los Puelches rebeldes, pero en cambio ser recibido con agua fresca, frutas y chicha recién preparada, a modo de un emotivo agasajo.

El hambre, las epidemias, las golpizas por parte de algunos Puelches, la soledad, el aislamiento durante meses del duro invierno cordillerano, no pudo con la fuerza espiritual que señalaba el camino iniciado, como el correcto en esta epopeya de real entrega.

Las transparentes y peligrosas aguas del Nahuel Huapi fueron testigo de cruces en endebles dalcas para llevar la palabra del evangelio, ante quienes sólo desconfiaban, y con razón, por los ataques sorpresa que llevaban a cabo los españoles con sus temibles malocas.

Pero nada de todo esto fue un impedimento, el objetivo era tan grande, la gloria tan eterna, el bien buscado tan infinito, que cualquier precio era poca cosa a la hora de iniciar cada jornada en esta inhóspita tierra.

Desde 1670 y hasta 1717, Nicolás Mascardi, Juan José Guillelmo, Felipe de la Laguna, el hermano López, o Francisco de Elguea, fueron dejando su propia vida en esta tierra donde Dios, de la mano de la Virgen de los Poyas y los Puelches, marcaba un sendero en su trabajo silencioso.

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