Por Fernando GonzalezSon tiempos de incertidumbre para las finanzas internacionales. Un día parece que todo está en calma y al otro estallan las economías de Grecia, España, Irlanda o Portugal. Hace una semana, el canje de la deuda argentina en default se lanzaba con horizonte despejado y hoy se evalúan los perjuicios que podría causar la burbuja europea.
Europa, en cambio, reacciona activando el músculo de la memoria híperinflacionaria de 1920. Por eso, le apunta sus cañones a los programas de ajuste de gastos y busca refugio en el euro que tendrá su prueba de fuego en esta crisis.
Esta vez, la Argentina tiene la fortaleza del bajo endeudamiento de sus empresas y de sus ciudadanos. Pero el Gobierno, en primer lugar, y también la oposición, deben entender que no se puede jugar con fuego. Que no se pueden malgastar las reservas del Central; que el gasto público debe administrarse con racionalidad y que el buen precio de la soja no va a durar para siempre. La economía es una ciencia que se mueve por expectativas y el viento de cola de hoy puede ser un viento de frente mañana.

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