El Gobierno, lejos de atender los reclamos de la gente, profundizará el modelo: el miércoles sancionará la ley de per saltum y apuntará a atacar a los medios de cara al 7D. Opina la oposición.
En ese marco, este miércoles en la Cámara de Diputados el oficialismo juntará el número necesario para convertir en ley la reglamentación del per saltum, herramienta que le permitirá presionar a la Corte Suprema para que se defina sobre la ley de Medios.
El per saltum es un recurso extraordinario para que el máximo tribunal de Justicia tome directamente causas que están en primera instancia judicial si entiende que suponen “gravedad institucional”. Con ese recurso, la Casa Rosada podrá saltearse la Cámara Civil y Comercial, fuero en el que está la pelea clave contra Clarín, porque allí se dirime la medida cautelar que vencerá el 7 de diciembre.
La oposición rechaza el proyecto porque, si bien no se opone a la reglamentación del instituto al que el Poder Ejecutivo echó mano en los ‘90 para que tuviera luz verde la privatización de Aerolíneas Argentinas, cuestiona la oportunidad de dar curso a la iniciativa en el marco de la tensión producida por la medida cautelar que suspendió parcialmente la aplicación de la ley de Servicios de Comunicación Audiovisual hasta el llamado 7D.
Más presión
Este jueves, un día después de la sesión legislativa que convertirá en ley el per saltum, el Gobierno realizará un acto transmitido por cadena nacional con el objetivo de aumentar la presión sobre los medios de comunicación que no le son afines.
Se trata de la presentación de un informe a cargo del presidente de la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual (Afsca), Martín Sabbatella, en el que se informará sobre la situación de 25 grupos de medios que incumplen la ley y se explicará cómo se concursarán las licencias de los que superen el límite permitido.
De esta forma, el Gobierno intentará esta semana recuperar la iniciativa y ratificar su rumbo fortaleciendo los argumentos políticos y jurídicos para prepararse de cara a su gran batalla antes de fin de año, el 7D.
El sentido de la realidad
De esta forma, el kirchnerismo no hará mención esta semana a ninguno de los reclamos de la protesta del jueves. En ese sentido, el exministro Roberto Lavagna aseguró ayer, al ser consultado sobre si la Presidenta tomará nota sobre la protesta: “No lo sé, porque lo que yo advierto es que hay un alejamiento cada vez mayor de la realidad” por parte del Gobierno. “Basta ver la reacción de hablar del Partido Comunista chino como el hecho más relevante del 8N, que muestra un extremo alejamiento de la realidad”, agregó.
Asimismo, recordó que “la Presidenta dio en marzo, cuando inauguró el Congreso, un larguísimo discurso. Entre 24 mil palabras no mencionó nunca seguridad o inflación, que son justamente los temas que más preocupan a todos los sectores de la sociedad, porque no se trata de problemas de las clases altas ni de las clases medias, los más afectados en general son los sectores más pobres”.
Los insólitos argumentos del kirchnerismo
Algunos sectores dentro del oficialismo intentaron mostrar que la presidenta Cristina Kirchner efectivamente escuchó los reclamos de la movilización del jueves pasado, sin embargo los argumentos fueron poco convincentes.
El director de la Biblioteca Nacional e integrante del grupo de intelectuales kirchneristas Carta Abierta, Horacio González, primero admitió que el cacerolazo fue “un acto de profunda relevancia” y reconoció que “tiene que ser puesto en término de análisis por cualquier fuerza política”. Pero, luego, intentó argumentar que la Presidenta había oído de alguna forma los reclamos: “Más allá de las expresiones que se utilizan, que ven con mayor o menor grado de crítica lo ocurrido, es un error pensar que la Presidenta no tomó nota en forma tácita. Lo hizo de forma implícita, un poco más oblicua y menos explícita de lo que se acostumbra en la conversación política habitual”.
Las palabras del intelectual K no dicen absolutamente nada, y los planes que la Presidenta tiene para esta semana poco se relacionan con haber prestado atención a la protesta.
La oposición pone el ojo en el descontento popular
A diferencia del Gobierno, todos los sectores de la oposición salieron a reconocer los reclamos detrás de las cacerolas del 8N.
En ese sentido, el diputado nacional y líder de Proyecto Sur, “Pino” Solanas, aseguró a Hoy: “La marcha de este 8 de noviembre expresa el descontento de distintos sectores de la sociedad, como sucedió el 13 de septiembre y el 20 y 21 de diciembre de 2001. Le guste o no le guste al Gobierno, esta marcha es una muestra de civilidad y salud democrática que manifiesta un pedido genuino de diferentes capas sociales de la Argentina, que rechazan el engaño y la mentira de un Gobierno que, entre otras cosas, justifica la inflación, negándola o diciendo que se puede comer con 6 pesos diarios”.
Por su parte, el exsenador nacional Rodolfo Terragno también reflexionó acerca de la movilización y dijo a este diario: “Creo que ante un fenómeno de esta naturaleza, lo único que podemos hacer los políticos es escuchar. Ni nosotros ni los periodistas debemos interpretar esto con las categorías de la política tradicional. Es algo que no entendieron los políticos que pretendieron sumarse. Protesta el desesperanzado que se siente impotente. Un político no puede ser parte de la propuesta, tiene que ser parte de la respuesta. Si se siente impotente, debe dedicarse a otra cosa”.
“Tenemos que escuchar el mensaje”
La diputada nacional Patricia Bullrich realizó ayer un llamado “a la unidad” a los partidos de la oposición como corolario del cacerolazo del jueves y dijo que espera “que aprueben” en el Congreso un pedido de informes para conocer si el gobierno pagó a una consultora para impulsar un rechazo a la protesta del 8 de noviembre por internet.
La jefa de Unión por Todos señaló que los opositores “tenemos que escuchar el mensaje” que dieron los manifestantes que salieron a la calle en todo el país y recordó que en la ciudad “toda la gente que se paró a hablar conmigo me dijo únanse”. Luego, agregó: “El recuerdo de la última elección de total fragmentación (en la oposición) genera desazón”.
Sanz: “Hay una mayoría silenciosa”
El senador radical Ernesto Sanz evaluó que “hay una mayoría silenciosa que dejó de confiar en el Gobierno”, refiriéndose al cacerolazo del pasado jueves. Por otra parte, y de cara a lo que se vendrá esta semana consideró que “es preocupante” cuando la Presidenta “habla de profundizar la gestión”.
En ese marco, le reclamó a Cristina Kirchner que “deje de hablar de la falta de representación de los manifestantes” y recordó que debe gobernar para el 100% de los argentinos. “Cuando elige ser representante de una fracción, la que incumple es ella”, advirtió con vehemencia el legislador mendocino.








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