José Luis JacoboGustavo Pulti nunca tuvo proyectos; siempre copió -y mal- lo que veía hacer a otros. No obstante, quiere pasar a la historia como un renovador de la realidad marplatense. Su frase “concluimos la vieja agenda y vamos por una nueva, lo que viene va a estar bueno” suena a chiste a quien ve la realidad de Mar del Plata. Atado al poder de Florencio Aldrey iglesias no sale de lo trillado, pero siempre busca un nicho de oportunidad.
Ahora, de la mano del diario La Capital, ha puesto a la electa diputada provincial Alejandra Martínez a empujar un proyecto de expropiación del Bristol Center, quizá el emblema por definición de la mayor corrupción política en democracia en la ciudad, más aún que el estacionamiento medido en tiempos de Russak.
El diario de Iglesias, que gusta de disciplinar a los políticos locales desde sus páginas, señalaba el pasado lunes 21: “Pedidos de informe nunca contestados, proyectos no tratados con la profundidad suficiente y ordenanzas que se cumplieron sólo en parte son algunas huellas en el camino de una recuperación urbanística que, desde mediados de los años '70 hasta ahora, nunca se consiguió”. Y es cierto, lo que no significa que se debe avalar el uso de fondos públicos para expropiar el complejo.
Además, mientras los medios celebran el “éxito” de la pista de skate ubicada en el área Casino/Hotel Provincial, sensatamente el vecino Marcos Salvatierra nos hace saber que con el dinero utilizado en este emprendimiento se podrían adquirir 4 ambulancias totalmente equipadas, y resolver así el drama de la falta de recursos para atender emergencias sanitarias.
La necesidad de tener recursos monetarios está llevando a la desadministracion Pulti a poner en marcha el pago de comisión a los agentes de tránsito municipal por volumen de multas realizadas. Nada nuevo; ya lo había impulsado Elio Aprile bajo la secretaría de Gobierno de Francisco Bowden.
Es un galimatías descubrir cómo será el gabinete que asumirá en diciembre. Tampoco se sabe hoy a ciencia cierta si concejales electos de Acción Marplatense van a ocupar la banca o seguirán en el Ejecutivo. Nada está definido, y menos el curso que tomará el desarrollo de la ciudad, sin inversiones fuertes que contribuyan a cambiar el perfil de villa veraniega que todavía tienen en su mente muchos de aquellos que tienen responsabilidades públicas.
Una denuncia presentada hace ya dos semanas abre el escenario de la querella penal para Pulti, que retornaría así a los estrados federales luego de aquella historia del apoderamiento de cospeles de teléfonos públicos. Se trata ahora de otro apoderamiento, el del proyecto para dotar de GPS a los taxis de la ciudad. Jorge Emilio Casarín ha denunciado a la comuna -por ende a Pulti- por robo de derechos de autor. Distinto objeto, misma conducta.



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