Ni vidente ni adivino, observador del kirchnerismo

El 18 de enero de 2012, aludimos en una pequeña columna, cuál era la verdadera intención del gobierno, al buscar un argumento de peso (discusión de una nueva coparticipación federal) para introducir modificaciones en la Carta Magna; y allí dijimos que el verdadero objetivo sería la reelección indefinida de la presidenta. Tal cual lo adelantamos, 10 días después el predecible y voluble kirchnerismo mostró la hilacha. Era tal cual lo habíamos anunciado. ¿Por qué?, solo porque conocemos su historia en Santa Cruz.
El diario La Nación del 28 de enero de 2012 publicó una nota bajo el título “El gobierno no descarta la idea de reformar la Constitución”, en cuyos párrafos principales expresa:

“El clamor por habilitar otro mandato de Cristina Kirchner por medio de una modificación de la Constitución Nacional emergió anteayer en una cumbre de intendentes bonaerenses y legisladores convocada por el ex ministro de Economía, en el restaurante marplatense La Bita. La propuesta surgió de La Cámpora, la agrupación juvenil que conduce el hijo de la Presidenta y que no deja de ganar espacio en la nueva etapa.

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“Los jóvenes introdujeron el tema. No tenemos que asustarnos. No veo por qué no se puede debatir”, afirmó ayer Jorge Paredi, intendente de Mar Chiquita, también partícipe del cónclave. Fue Fernanda Raverta, diputada provincial de La Cámpora, la que encendió la mecha al pedir otro mandato de Cristina Kirchner. Todos se miraron. Varios oradores después, el vicepresidente retomó el asunto y cerró con un guiño.

Hasta entonces, no se le había dado mayor relevancia al planteo camporista. La congregación heterogénea, amontonada en un salón, seguía las intervenciones informales en sillas ubicadas en forma circular o, directamente, de pie. Cualquiera tomaba la palabra: desde el intendente de Tres de Febrero, Hugo Curto, hasta el líder de la JP y vicepresidente de la Cámara de Diputados bonaerense, José Ottavis. “La reforma constitucional fue uno de los temas que se trató por arriba, entre tantos otros”, apuntó un funcionario.

El 18 de enero de 2012 nosotros habíamos publicado una columna bajo el título “Si dicen que no, es porque van a reformarla” y expresamos lo siguiente:

Históricamente el kirchnerismo se ha identificado por hacer exactamente lo contrario de lo que promete. Sobran los ejemplos y las contradicciones en las que cae permanentemente el gobierno y ni que hablar de sus funcionarios. No existe dentro de su “manual de estilo” el apego al cumplimiento de las normas, la verdad y la ética política. No hay ninguna duda que la intención de reformar la Constitución Nacional es para facilitar la reelección de la presidenta y/o para producir algunos huecos por donde filtrarse y captar más poder. Lo que digan los funcionarios no es para prestarle atención. La lengua rápida de Aníbal Fernández para desmentir y decir que “nunca escuchó a la presidenta hablar del tema y que esto de la Reforma lo impuso la oposición y Magnetto”, es una clara demostración de lo que vendrá: el gobierno buscará llevar adelante la Reforma y llegado el momento utilizará cualquier argumento, aún los más extravagantes, para tratar de convencer a la gente que antes no había mentido, sino que ahora dice la verdad.

En Santa Cruz Kirchner hizo exactamente lo mismo y los que acompañaban al entonces Gobernador en su provincia, están hoy en el gobierno nacional junto a su esposa. Dentro de un tiempo veremos azorados cómo salen los mascarones de proa del Congreso a instalar el “operativo clamor” para que la presidenta pueda ser reelecta indefinidamente, porque saben positivamente que esta idea de abrir el juego para la discusión de una nueva coparticipación federal (obviamente que es un argumento atendible), es en realidad para permitir, a último momento, reelaborar la idea y (ya que estamos) meterse en la reforma política de gobierno, con el afán de perpetuarse en el poder. Sobre una necesidad (real o creada) siempre hacen su negocio y ésta, no va a ser la excepción.

Cualquier parecido con la realidad, no es pura coincidencia. (R. Lasagno/OPI Santa Cruz)

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