La joven hija de desaparecidos y apropiada por el jefe del operativo que los secuestró, conduce desde hace un mes la secretaría nacional de Derechos Humanos de la Corriente de Liberación Nacional (Kolina). En diálogo con REALPOLITIK, Victoria Montenegro se refirió a su nuevo rol en el partido que conduce a nivel nacional Alicia Kirchner, y lo que significó para su militancia haber identificado los restos de su padre -una víctima de los vuelos de la muerte-, en Uruguay.
Para mí, desde lo personal es un momento importante porque siento que puedo continuar mi militancia no solamente acompañando la lucha de las Abuelas, sino ya dentro de un partido en el cual me siento muy feliz de poder aportar.
Nosotros veníamos trabajando en la estructura de la secretaría antes de que aparecieran los restos de mi papá. Después, por los tiempos, se dieron todas las cosas juntas.
Desde lo personal, lo de mi papá fue muy movilizante. En realidad él aparece en agosto del año pasado y después lo tuvimos que repatriar. Pasado el shock del momento te da mucha fuerza y más responsabilidad. Es la prueba de todo lo que tuvieron que vivir nuestros compañeros y ahora tener la posibilidad de vivir en este estado democrático te hace redoblar las obligaciones. Esta enorme responsabilidad la tomo desde un lugar muy auténtico porque siento este espacio político como propio. Tenemos mucha territorialidad, mucho compromiso, muchas condiciones. Y encontrar a mi papá me dio fuerza para ponerle el doble o el triple a mi militancia.
RP.- Hablaste de un milagro cuando identificaron los restos de tu papá. ¿Por qué?
Porque cuando a mí me notifican lo del ADN, yo digo que aparecí. Y después con el tiempo encontré mi identidad. Y la única palabra que encuentro para la identificación de mi papá y poder tenerla hoy es fruto del milagro, de un montón de personas que creyeron que valía la pena seguir buscándolos. A partir de la lucha de Abuelas se crea el banco de abuelidad y ahí aparezco yo. Y a partir de ahí pude donar sangre para el equipo de antropología forense. Yo no sabía que tenía que donar sangre, pensé que con el banco ya lo estaban buscando. Si con una gotita de sangre del dedo gordo encontré a mi papá, para mí es un milagro. Si yo veo mi historia, donde viví apropiada, que me encontraron en un barrio de 150 mil personas de un barrio de veinte manzanas a la redonda, a dos mil kilómetros de mi familia, de mi vida. Es un milagro humano de un montón de gente que consideraba que valía la pena apostar a la verdad del país y de todos nosotros.
RP.- ¿Con quién creciste?
Yo fue apropiada por el jefe del operativo cuando nosotros desaparecimos. Y viví con ellos en Lugano hasta cuando me casé y me fui.
RP.- ¿Cómo fue esto que vos llamás tu aparición?
Todo a través de una causa judicial que inician las Abuelas. Fue un juicio muy largo y fue avanzando. Y a partir de estas investigaciones pudieron comprobar que yo era hija de desaparecidos. Tenía 25 años.
RP.- ¿Qué sabías de la historia del país viviendo en casa de represores?
Sabía que había habido una guerra en el país y que pudieron haber muerto personas, pero que era algo puramente político. Yo estaba alejada porque de hecho para mí no era cierto, era un mecanismo de la izquierda para dañar a las personas de la izquierda. Estaba del otro lado de lo que es mi vida ahora.
RP.- Ahora volviendo al tema Kolina, ¿cómo te preparás para encarar tus funciones en la secretaría?
Trabajando. Estamos desde el primer día trabajando mucho. Desde el primer día estamos con Andrés La Blunda -que está en la secretaria General y es un compañero, mi hermano, un nieto de desaparecidos restituido por las Abuelas también-. Somos hijos de una generación que tuvo que organizarse y resistirse a un estado terrorista, y por suerte podemos sumarnos a una militancia con un estado que nos cuida y nos convoca para fortalecer el proyecto nacional y popular. Y llegar a todos los rincones con ideas, con presencia, con ese empuje que necesita la gente para saber que tiene un montón de derechos.
Nosotros lo vemos en Desarrollo, donde tenemos contacto con la gente que a veces no se reconoce como sujetos de derecho. Y por eso creo que nuestra función es aportar y fortalecer todas las políticas de derechos humanos que tenemos los argentinos. También tiene que ver con problemáticas que nos atraviesan, y salir a despertar conciencia a la militancia y a quienes no militan, para que entiendan que los derechos humanos son para apropiarse de ellos.
También queremos trabajar con el deporte como una herramienta de inclusión; con los pueblos originarios; con la política de identidad y diversidad; en los derechos ganados de las minorías. A nosotros nos falta mucha formación para entender esas medidas que logramos.
RP.- En este momento estás en Mendoza por la cumbre del Mercosur. Contanos qué clima se vive en relación a lo que pasó en Paraguay.
Hay una reunión especializada de la juventud del Mercosur, y yo estoy en un panel sobre derechos humanos. Seguramente cuando esté la cumbre de los presidentes habrá una pronunciación, obviamente repudiando lo que es un golpe de estado, porque no hay otra palabra, es un golpe de estado. Y para que tengamos una América Latina fuerte y unida. Tenemos que estar alertas.


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