Victoria agridulce para Merkel en elecciones locales

Su partido ganó en Schleswig-Holstein, pero tiene que buscar otro aliado; avance de los piratas
El partido de la Angela Merkel ganó ayer las elecciones del estado federado de Schleswig-Holstein, en Alemania. Sin embargo, fue una victoria agridulce para la canciller, el mismo día en que las políticas de austeridad recibieron un duro voto castigo en las elecciones de Grecia y Francia: luego de cinco años de gobierno de centroderecha entre conservadores y liberales, su coalición perdió la mayoría en el Parlamento de Kiel.

Los comicios de ayer registraron, además, un éxito rotundo del Partido Pirata y la salida del Parlamento de la izquierda.

La ajustada victoria deja varias opciones abiertas para la formación de un gobierno, pero no todas igualmente ventajosas para Merkel. Los titulares de los principales diarios alemanes admitían anoche la anomalía: "Ningún ganador claro en el Norte", escribía la cadena de televisión ARD.

En estos días tan agitados para Europa, hasta las elecciones en un pequeño estado, con dos millones de electores, captan la atención internacional. Merkel pudo ayer evitar la peor de las hipótesis, es decir, quedar como segunda fuerza política. La Unión Cristiano-Demócrata (CDU), de la canciller, obtuvo un 30,9%, mientras que el Partido Social Demócrata (SPD), principal fuerza de centro izquierda, el 29,9%.

El Partido Liberal (FDP) se quedó con el 8,1%, un resultado muy positivo frente a la caída libre de los liberales a nivel federal, pero muy por debajo de la mayoría necesaria para una continuidad de la actual alianza de gobierno, idéntica a la que dirige Merkel en Berlín.

Esto significa que el partido de Angela Merkel consiguió defender su posición de primera fuerza en Schleswig-Holstein, pero no podrá reeditar su coalición en ese land con sus actuales socios, los liberales.

Lo mismo vale para los verdes, socios naturales en una coalición de centroizquierda, que, sin embargo, alcanzaron el 13,3%, es decir, un resultado insuficiente para formar una coalición.

La llave para formar coalición podría estar en el partido de la minoría danesa SSW, que obtuvo un 4,6% y que, por las convenciones de la ley electoral local, tendría escaños a pesar de estar por debajo del mínimo del 5%. El SSW se mostró dispuesto a formar una coalición con socialdemócratas y verdes. Esta posibilidad trasformaría la aparente victoria conservadora en una derrota.

La opción más probable es que tome el poder en la ciudad de Kiel una gran coalición, es decir, un gobierno de compromiso entre conservadores y SPD. Es una opción que no satisface a nadie, pero que suele funcionar en Alemania.

Frente a la situación tan compleja, el líder parlamentario de la CDU, Peter Altmeier, hizo un llamamiento al "sentido de responsabilidad de todos los partidos hacia el estado" y dijo que los resultados significan un "alivio" para su formación. Los socialdemócratas, según Altmeier, "fallaron en su objetivo".

En un panorama tan poco definido hubo dos datos inequívocos: el partido Die Linke (La Izquierda), alcanzó tan sólo el 2,2%, es decir un resultado insuficiente para acceder al Parlamento.

Como suele suceder, el dolor de unos es la felicidad de otros. El Piratenpartei, es decir el Partido Pirata, que defiende la libertad en Internet y más democracia directa a través de la Red, alcanzó el 8,5% y accede por primera vez al Parlamento de este estado, pasando por la puerta grande.

El dato confirma el ascenso incondicional de esta formación que, tras acceder al Parlamento local de Berlín, parece ahora encaminada a conquistar el Parlamento Federal en 2013, y con ello revolucionar la cara de la política alemana tal como se conoce hasta ahora.

Merkel, en tanto, viró su atención a París, donde desde ayer el socialista François Hollande es el nuevo presidente electo de Francia, al que felicitó vía telefónica e invitó a viajar a Berlín.

La llegada al poder de los socialistas parecería poner punto final a la directriz de la zona euro identificada con la vía de la austeridad a rajatabla que en los últimos años impulsaron Sarkozy y Merkel. Sin abandonar el pacto fiscal, muy criticado por Hollande, los alemanes ahora se proponen desarrollar políticas de crecimiento, reclamadas por el líder socialista y otros sectores europeos

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