Vicios de la mayoría automática

El concejal Claudio Ersinger recibió la “boleta” de las tasas municipales que vencen en enero. Y para su sorpresa, la facturación había sido calculada con el aumento que todavía no trató el Concejo Deliberante. Reclamará en público “un poco más de decoro” del Ejecutivo.
“Es una falta de respeto”, claman desde el bloque del PRO, el espacio que representa Claudio Ersinger. El edil sufrió, en primera persona, el atropello de un Gobierno municipal que sabe que cuenta con mayoría automática en el recinto y que descarta cualquier tipo de debate y modificación de lo presentado en la ordenanza presupuestaria. La factura de las tasas comunales le llegaron con el aumento que todavía no fue aprobado por el Legislativo.

Ersinger se referirá hoy al tema en la sesión de Labor Parlamentaria. Se quejará por esta falta de respeto a la división de poderes y a las legitimidades de cada poder. Admitirá el funcionamiento de la “mayoría automática” del Gobierno pero pedirá “un poco de decoro” y que se respete la figura del Concejo, el espacio de representación ciudadana por excelencia.

“Ya el año pasado pasó lo mismo”, señalaron desde el bloque. “Pero si bien no es la primera vez, no se debe dejar pasar por alto este atropello. Seguramente Claudio (Ersinger) lo hará saber en la sesión y, luego lo hará público en la sesión”, adelantaron desde el bloque.

Las razones de este avasallamiento tienen dos fundamentos: la conciencia del Gobierno de que la mayoría oficialista vota a libro cerrado todo lo que el Ejecutivo eleve, por un lado; por el otro, los tiempos de la distribución de las facturas y la intención de cobrar las tasas con aumentos desde el primer mes del ejercicio sin perder un solo día.

A diferencia de otros años, esta vez, lo que está en discusión en materia impositiva es el porcentaje de aumento. El 35 por ciento promovido desde el Gobierno parece distanciarse de cualquier parámetro, ya se tome el índice inflacionario (oficial o real) o las expectativas paritarias que el Gobierno nacional pretende fijar en un piso del 20 por ciento aproximadamente.

La “falta de respeto” por el Legislativo que señalan los opositores parecería agravarse esta vez un poco más por tratarse de un aumento que no tiene muchos otros casos con los cuales compararse. Con las facturas ya distribuidas, toda discusión perderá su sentido.

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