El cáncer del presidente Fernando Lugo cambió el escenario político paraguayo. Y aunque desde el gobierno insisten en que el mandatario continuará al frente del país mientras dure su tratamiento, lo cierto es que nadie sabe con certeza en qué medida cumplirá esta promesa hasta no determinarse la agresividad del tratamiento a seguir.
Nadie lanzó aún la primera piedra y hasta la oposición colorada se muestra cauta al hablar cuando todas las hipótesis transitan el resbaloso sendero de los supuestos. Pero las ideas son reales. “Para la izquierda fue un golpe inesperado. Y el vicepresidente Franco se está posicionando como la alternativa posible. Ningún político lo ha dicho aún abiertamente pero es una posibilidad”, le comentó a PERFIL desde Asunción la consultora Ati Snead.
Sin embargo, y acorde a los relevamientos que su firma ultima de cara al segundo aniversario de gobierno el próximo sábado, la enfermedad podría generarle un alza en la imagen positiva, al menos temporal. “Hay una solidaridad inmediata con una persona afectada”, concluyó Ati Snead.
De gira por Colombia por la asunción de Juan Manuel Santos, el vicepresidente actuó ayer con etiqueta política, manifestando su preocupación por la salud presidencial ante la colectividad de compatriotas en Bogotá. Pero no es secreto la rivalidad en el gobierno de Asunción desde el escándalo de paternidad del ex obispo de San Pedro. A partir de entonces, el Partido Liberal se escindió entre un sector mayoritario que preserva su fe en Lugo y las huestes de Franco.
“Hay un grupo liberal que anhela el poder y no se puede descartar que impulse a Franco a la presidencia”, confirmó a este diario el diputado colorado Aristide da Rosa. Y añadió: “Con Lugo, hay un statu quo en la política paraguaya pero con Franco todo cambia”.
Aunque lo desee, el vicepresidente no tiene fácil acceso al poder ya que no sólo necesitaría alinear a su fuerza sino negociar también con un Partido Colorado fragmentado, al cual siempre fustigó con dureza. Entre sus filas, además, no le será sencillo lidiar con una línea que responde al ex presidente Nicanor Duarte Frutos, que domina la presidencia del Senado y que mantiene un entendimiento previo con Lugo.
Sólo cuando el presidente viaje el martes a Brasil con parte de los gastos a cargo de su par local, Luiz Inácio Lula da Silva, para conocer cuán comprometida está su salud, se sabrá qué hipótesis persistirá y cuánto margen real tendrán los franquistas para soñar con su jefe en la presidencia. Mientras, y con su médico personal de viaje hacia Estados Unidos con la muestra extraída, Lugo prefirió ayer la intimidad de la residencia de Mburuvicha Róga con su familia. Sabe que, por delante, se levanta la pelea más importante de su vida.



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