El senador propicia la constitución de un Instituto para el Desarrollo Rural. Hay una economía familiar rural no inserta aún plenamente en el mercado. Para romper ciertas estructuras de atraso en la economía rural de la provincia, "es necesario formalizar el negocio agropecuario", opinó ayer el senador provincial Vicente Picó, quien es autor de varias iniciativas legislativas vinculadas al fomento de la producción primaria.
Picó se refirió ayer a tres proyectos de su autoría vinculados al tema de la producción, para lo cual espera tengan la media sanción correspondiente. Uno de ellos está referido a los artesanos, el segundo a artesanía alimentaria que se refiere a los productores de agricultura familiar, mientras que el tercero hace alusión a la creación de un Instituto de Desarrollo Rural, que vendría a ocupar un espacio importante para atender a una población de 25 mil productores que tiene la provincia de Corrientes.
"Aspiramos que todo el trabajo que se lleva adelante con los productores se pueda hacer desde el (futuro) Instituto de una forma más eficiente", señaló el senador en declaraciones al programa radial El Matutino de Mega. Además, destacó el trabajo en la Cámara de Senadores de la modificación del Código Procesal Penal.
REMATES
Y OTRAS ACCIONES
"Hay un trabajo en toda América Latina, en Brasil, y Argentina ha dado un paso enorme en los últimos años a tal punto que trabajamos en un Programa Rural y lo que más se ve son los remates de pequeños productores pero que tienen una serie de innumerables de acciones como ser la producción de agua, la asistencia técnica, la capacitación permanente de los productores", expresó.
En tal sentido, dijo que "hay que tratar de formalizar el negocio de aquellos que quieran que ese negocio se transforme de informal en formal", lo que significaría que "los productores familiares adquieran mayor ingreso y puedan entrar al mercado y vender en igualdad de condiciones como lo hacen las otras empresas".
Destacó dos cuestiones importantes a trabajar: la sanitaria y la fiscal, acompañadas ambas de un trabajo social importante.
Señaló finalmente que las metas para el habitante rural son "lograr electricidad, agua potable, vivienda, educación… En definitiva, alcanzar una vida digna".
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