El vicegobernador de Mendoza, Cristian Racconto, denunció ayer que lo espían y desató un conflicto político en su provincia.
El vicegobernador expuso durante cuarenta minutos ante el fiscal y adjuntó una copia de la nota que elevó al Ministerio de Seguridad para pedir un cambio de custodia y fotos tomadas desde su oficina a la cámara instalada en la calle.
Jaque y su ministro de Gobierno, Mario Adaro, se manifestaron sobre la denuncia y desafiaron al vicegobernador a que presente pruebas.
El gobernador incluso, respondió con ironía al señalar: "Pensé que era 28 de diciembre, que es el día en que se hacen los chistes", y consideró que era "bueno que haga la denuncia ante la Justicia y pueda probarlo".
Asimismo, estimó que pudo haber una segunda intención por parte de Racconto, más allá de la preocupación por el espionaje, al indicar que "no hay mejor medio de tener protagonismo que trabajar".
Jaque aseguró que la decisión de colocar las cámaras en la vía pública fue para mejorar el "servicio a la comunidad, para brindarle seguridad" y resaltó que por la ubicación señalada por el vicegobernador, frente a su oficina en la Legislatura, se pudieron esclarecer once casos de robos. "No voy a dar un mínimo paso atrás", advirtió el gobernador, ya que hay "muchos intereses" para impedir la colocación de cámaras, y agregó que "cuando uno ocupa un cargo, como es mi caso o del vicegobernador, está como en una vidriera pública".
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