La nena de 5 años que será tratada en Beijing por síndrome de West viajó con sus padres el martes. Juntaron los últimos 5 mil dólares con la ayuda de un panadero porteño y la solidaridad de sus vecinos.
La familia de Micaela Favio Forlese está, finalmente, en China, rumbo a la clínica privada en la que la niña será sometida a una implantación de células madres que podrían ayudarla a mejorar su calidad de vida, afectada por el denominado síndrome de West, una forma de ataque epiléptico que afectan fundamentalmente a niños. El tratamiento lleva un mes y cuesta alrededor de 50 mil dólares, que fueron conseguidos en algo más de medio año gracias a colectas de tapitas y llaves.
Aunque ayer aún no tenían noticias de que los papás y la niña hayan llegado bien a Beijing, en el entorno de Micaela en el país ya insisten en que la campaña sigue vigente, ya que “cuando regrese hay que seguir haciendo tratamientos acá”, aseguró en diálogo con LA TERCERA una de las tías de la chica, Marisa Favio. En el distrito matancero de Lomas del Mirador, donde vive la joven, la iniciativa adquirió una dimensión insospechada, asegura, y espera que mantenga su ritmo.
‘Mica’, como la apodan, residirá por cerca de un mes en la clínica Wu Stem Cells de ese país oriental, en una habitación de internación que compartirá con ambos progenitores. Allí le serán implantadas las células madres neurales mediante punciones lumbares e intravenosas, y será controlada por especialista en el procedimiento, practicado en unos pocos países del mundo.
Su costo total, que incluye pruebas de laboratorio y rehabilitación fisioterapéutica, asciende a 28 mil dólares, pero los familiares se pusieron como meta juntar 50 mil, ya que los pasajes y otros gastos corren por su cuenta. Al cierre de esta edición, Marisa confió que esperaba que su hermano la contactara vía Skype, una plataforma que se aprendió a manejar especialmente para mantenerse comunicada con los papás de la chica.
No fue lo único a lo que se tuvo que acostumbrar: “Todo es muy raro. Todos los días salgo al porche de mi casa y encuentro una bolsita anónima con tapitas”, relató. Empero, la mayor sorpresa sí tiene nombre: Raúl. Se trata del dueño de una panadería de Liniers que permitió acceder a los últimos 5 mil dólares que se requerían para redondear los 50 mil pautados.
Fue merced a un festival que organizó en su casa de la Ciudad de Buenos Aires y mediante el cual los papás Mica recibieron donaciones de “a 100 o 500 pesos” directo de los participantes, que además hicieron de la niña el centro de atención. ¿Cómo llegó Micaela al momento más importante que le tocará vivir en sus apenas cinco años? “Muy bien, sonriendo todo el tiempo”, asegura Marisa.
La chica sabe que en poco más de medio año, su campaña de difusión y concientización solidaria tuvo impacto. “Tenemos bolsas de consorcio con tapitas que no salen por la puerta. ¡Y hacen falta más!”, recuerda para que la solidaridad no se detenga.
Cómo ayudar
Los interesados pueden depositar en la caja de ahorro del Banco Nación 661038860/8, CBU 0110661530066103886083, a nombre de Enrique Ismael Favio, cuyo CUIL es 23-20204518-9. Para acercar tapas plásticas y llaves, contactar a los familiares a través de www.micavaachina.com.ar
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