Cristian Ritondo y Fernando de Andreis, las principales espadas macristas en la Legislatura, consideran natural disentir con el Ejecutivo.
—¿No es mucho más de cien vetos en cuatro años?
RITONDO: Creo que se está politizando el tema. El Gobierno nacional está escondiendo problemas reales, como el aumento de tarifas, con esto y con Malvinas.
DE ANDREIS: Los vetos están en el ritmo normal de cualquier gestión. Ibarra, en términos porcentuales, vetó más en su segundo mandato. Es una herramienta constitucional y tiene que ver con los controles entre poderes. Hay una gran diferencia con el sistema presidencial: el jefe de Gobierno no tiene posibilidad de sacar decretos de necesidad y urgencia sino que, si saca un decreto, tiene que ser refrendado por la Legislatura. Y si no se trata en treinta días, se cae.
—¿Por qué se vetaron leyes que acompañó el PRO?
R: Hubo algunos casos donde había errores técnicos. Ningún gobierno le prestó tanta atención a la Legislatura ni llevó a tantos funcionarios para que sean consultados por distintos temas.
DA: La mayoría de los vetos son parciales. Por ejemplo, subsidios que va a otorgar el Ejecutivo. Es el caso Asdra (la asociación para los chicos con Síndrome de Down). De todas maneras, conformamos un espacio donde, afortunadamente, se puede pensar distinto, y en el kirchnerismo no. A veces, el bloque opina de una manera frente a una ley y el Ejecutivo de otra. Eso lo tomamos con naturalidad. Lamentamos el autoritarismo con el que se maneja el Gobierno nacional con su bloque de diputados.






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