A raíz de la intensificación del reclamo argentino sobre la soberanía de las islas, los titulares de las dos entidades que agrupan a los veteranos de guerra analizaron las causas históricas que lo fundamentan y opinan sobre las acciones que lleva adelante el gobierno nacional.
Marcelo Sánchez, presidente del Centro de Veteranos de Guerra, analizó que "en mayor o en menor medida, los gobiernos siempre han tenido una postura de recuperación de las Islas Malvinas. Pero desde el 2003 a esta parte nos sentimos halagados porque vemos que hay un gobierno que no manda ositos Winnie Pooh, sino que se planta como Estado y plantea la recuperación del territorio con contundencia y por la vía pacífica". Por su parte, el titular de la Asociación de Veteranos de Guerra, Abel Rauch, sostuvo que "de una vez por todas se empezaron a poner en orden las cuestiones. Cuando Kirchner asume el gobierno nacional y Bielsa la Cancillería empezaron a hacer reclamos como correspondía a nivel mundial. Lo hicieron en tiempo y forma, planteando la cuestión colonialista, la explotación de los recursos naturales. Se pasó de los ositos de Di Tella y las relaciones carnales de Menem a una posición autónoma de gran madurez".
A la hora de reafirmar el derecho argentino sobre el archipiélago, Sánchez opinó que "las Malvinas son argentinas por una cuestión geográfica, de esto no hay dudas por la plataforma continental", en tanto que Rauch señaló que "son parte de nuestro territorio y parte de nuestra historia, eso es indiscutible". Con respecto a la libre determinación de los pueblos, el argumento esgrimido por el gobierno británico para negarse a aceptar cualquier tipo de negociación, Rauch opinó que "El tema de la autodeterminación de los pueblos tiene asidero cuando se trata de pueblos originarios. Pero en este caso, si vos estás usurpando un lugar que no te pertenece, no hay nada que hablar. Lo que hay en las islas son compañías que tienen que ver con la explotación lanera, pesquera y de recursos energéticos". Sánchez, por su parte, expresó que "es una población trasplantada. Además, hay cerca de 25 argentinos viviendo en las islas. Son personas que mandan cartas al gobernador usurpador inglés y quedan habilitados para trabajar. Ellos se agarran de la autodeterminación, pero hay que analizar históricamente como los trataban antes de 1982".
Consultados sobre la decisión de Londres Rauch de reforzar su armamento en la zona, incluido el envío de un submarino nuclear, Rauch contextualizó el anuncio manifestando que "el interés británico en las islas, y el consecuente mantenimiento de una costosísima base aeronaval, tiene que ver con la explotación de los recursos naturales, el control del canal bioceánico y la posibilidad de hacer un reclamo sobre el sector antártico. Más allá de la soberanía, estas son las cuestiones en juego para ellos. En este marco, siempre han hecho maniobras en el Atlántico Sur, solo que en esta ocasión han decidido hacerlas públicas". "Lo del submarino nuclear es otra agresión más, y lo hacen porque tienen poder bélico. Seguramente habrá también un intento por reforzar la identidad británica. Hay que ver como toman los británicos este hecho", sostuvo Sánchez.
Ambos dirigentes evaluaron las posibilidades reales de que pueda abrirse una instancia de diálogo: "A medida que Argentina va cambiando en el contexto internacional y va teniendo más peso, el mundo va apoyando el reclamo argentino. El mensaje se amplificó y llegó a todas partes. La esperanza nunca se pierde. Si esta política de la región se mantiene vamos por buen camino. Argentina tiene que seguir creciendo como país y como nación". "Falta que Argentina siga creciendo, evolucionando y que se siga constituyendo un bloque regional con los países de Suramérica. Tiene que ser una causa nacional y popular que atraviese los tiempos y los partidos políticos. Porque la causa anida en el corazón del pueblo argentino", afirmó Rauch, quien también apeló al caso de la entrega programada de Hong Kong -efectiva en el año 2000 después de un largo período de negociaciones- como un hecho que puede servir como precedente: "En el caso de China, no fue solo su desarrollo económico lo que obligó a los ingleses a sentarse a negociar, también tuvieron su peso los reclamos internacionales y, sobretodo, que los chinos se convencieron de que Hong Kong les pertenecía. Por eso nosotros hablamos de malvinizar. Cuantos más seamos los argentinos que asumamos ese reclamo, más fáciles van a hacer las cosas", señaló. Sánchez, por su parte, afirmó sentirse "muy reconfortado por el apoyo que estamos recibiendo de distintos países. Es muy importante lo que está pasando. Nos sentimos bien espiritualmente porque vemos que el gobierno está haciendo los deberes, reclamando con mucho ahínco la soberanía sobre las islas. Antes nos decían que éramos un país bananero, sin identidad. Ahora la cosa está cambiando".

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