La Comisión Europea frustró la formación del mayor mercado de valores del mundo, que había sido anunciada hace un año. El obstáculo insalvable para Bruselas fue haber manejado el 90% del lucrativo negocio de derivados.
Los planes de fusión entre las Bolsas de Nueva York y la de Frankfurt se estrellaron contra la Comisión Europea (CE), que ayer vetó la formación del mayor mercado de valores del mundo para evitar posiciones monopólicas.
“Nueva dimensión”, “salto gigante”, “oportunidad para Europa”: los gestores bursátiles de Frankfurt y Nueva York celebraban hace un año con esas palabras la idea de una megabolsa transatlántica. Pero el esfuerzo fracasó, después de que las autoridades de la competencia europeas pusieran fin a los planes de alto vuelo. La “Big Börse” (la Gran Bolsa, en una mezcla de términos del inglés y alemán), como la había bautizado ya Wall Street, amenazaba con ser demasiado grande y demasiado poderosa.
En su dictamen de 450 páginas, las autoridades comunitarias rechazaron la operación anunciada hace un año porque “habría creado una posición monopólica en el mercado de derivados financieros”, explicó el comisario de Competencia, Joaquín Almunia. “Al final no teníamos otra opción que prohibir la fusión”, dijo el español en en Bruselas. “Afianzar un monopolio llevaría a mayores precios y menor innovación, y no es del interés de Europa.”
Ambas compañías mostraron su decepción y su rechazo a la medida. NYSE Euronext, operador de la Bolsa de Nueva York, anunció que las dos plazas discuten ahora los pasos para dar por finalizado su acuerdo de fusión. “Estamos decepcionados y fuertemente en desacuerdo con la decisión de la UE. Ahora es tiempo de avanzar y volver a enfocarnos en cumplir nuestra estrategia de existencia”, añadió la NYSE.
La Bolsa alemana, entre tanto, habló de “un día negro para Europa y para su competitividad futura en los mercados financieros globales”, al tiempo que acusó a Bruselas de decidir “en base a una definición irreal del mercado”.
Los dos operadores pueden aún apelar la decisión de Bruselas ante el Tribunal Europeo. Recientemente el jefe de NYSE, Duncan Niederauer, aseguró que analizaría responder con medidas legales a un posible veto.
Para la Deutsche Börse y la New York Stock Exchange (NYSE) es el tercer intento fallido de unirse. La oferta de compra lanzada por Frankfurt en febrero de 2011 por un valor de 9600 millones de dólares preveía una nueva empresa con una participación de un 60% para los alemanes y de un 40% los estadounidenses. Desde esa época los dos operadores intentaban lograr el apoyo de las autoridades de vigilancia y competencia a ambos lados del Atlántico. Y es que a las bolsas tradicionales no les está quedando más remedio que el intento de unir sus fuerzas: la competencia en Asia es cada vez más fuerte y plataformas comerciales alternativas socavan el poder establecido de los mercados tradicionales.
El lucrativo negocio de derivados en Europa fue el obstáculo insalvable para Bruselas: en este sector, las filiales Eurex (de Deutsche Börse) y Liffe (de NYSE Euronext) habrían acaparado más de un 90% de cuota de mercado, lo que la CE consideró virtualmente un monopolio. Los dos operadores ofrecieron varias concesiones para salvar la operación, incluyendo la venta de Liffe, pero no lograron convencer a la CE.
“Estos mercados son el corazón del sistema financiero y es crucial para toda la economía europea que sigan siendo competitivos”, explicó Almunia. “Intentamos encontrar una solución, pero los remedios ofrecidos quedaban lejos de resolver nuestras preocupaciones”.
Sin embargo, la decisión no fue unánime entre los 27 miembros de la CE. Al parecer el comisario de Demanda Interna, Michel Barnier, mostró sus reparos al veto y defendió en cambio que se postergara la decisión, reveló el propio Almunia. Según fuentes comunitarias, Barnier consideró positivo tener un “campeón” bursátil en Europa y ofrecer así un contrapeso a Asia. <
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