Las camperas, los sweaters y jeans son las prendas que más aumento sufrieron.
La nueva temporada comienza a mostrarse en todas las vidrieras. De acuerdo a los comerciantes consultados, la ropa de invierno tuvo un aumento de entre un 30 y 40 por ciento con respecto a 2011 aunque algunos estiman que en el caso de las camperas, hilos y prendas de algodón la suba es superior. “Subió el doble o más que el año pasado, sobre todo lo importado”, expresaron desde una casa de ropa femenina.
Las camperas de abrigo, por ejemplo, pueden adquirirse en diferentes locales en los que -en el caso de las ventas directo de fábrica-, su costo oscila entre los 300 pesos, mientras que en casas especializadas o deportivas los precios son sustancialmente más altos hasta superar los 800 pesos, dependiendo de la textura, calidad y marca.
La búsqueda comienza con la llegada de los primeros fríos: “El clima es un factor importante. Si arranca el frío la gente sale y empieza a consultar, pero la semana pasada tuvimos 28 grados y eso frena”, expresó la dueña de otro local, quien agregó que “la temporada de verano se fue muy rápido pero la gente no sale a comprar hasta que no se instala totalmente la siguiente estación. Ahora viene lenta la compra”, destacó.
Importación limitada
La suba de los productos es explicada por el aumento de las materias primas como por ejemplo la lana, que tuvo un alza importante según indicaron los comerciantes consultados. Del mismo modo las restricciones para importar productos hacen que la oferta se limite a prendas de confección nacional o que no lleguen en la cantidad de otros años, sumado al costo extra que implica.
“Las clientas eligen una prenda más cara e importada antes que lo nacional. Lo barato muchas veces no es lo más elegido”, destacó la dueña de otra tienda de indumentaria femenina, que a su vez expresó que “hay productos que faltan, pero intentamos traer la mayor cantidad de variedad a pesar de que los costos sean mayores, porque es lo que eligen las compradoras”, concluyó.
El conflicto pesquero afecta de manera directa a varios sectores de la ciudad y el comercio no es ajeno a ello. El gerente de una tienda familiar, ubicada en 28 de Julio y Mitre, destacó: “Los aumentos son evidentes. Calculamos un 30 por ciento en lo que manejamos nosotros”. También indicó la falta en telas de importación: “Tardan 3 meses en llegar -antes lo hacían en 15 días- y recibimos menos de la mitad de lo que pedimos”, informó.
Los comercios aseguran que el movimiento de las ventas “no alcanza a otros años. Esperemos que mejore en los próximos días pero no tenemos una buena previsión para esta temporada”, destacó el gerente.
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