Las estadísticas indican que en la ciudad la ropa subió casi un 41% en el último año y que sobrepasa en más de un 10% al promedio de una serie de productos que se toman para el índice de precios.
Así lo indica el último informe sobre el Índice de Precios al Consumidor (IPC) elaborado por la dirección provincial de Estadística y Censos de la provincia sobre una medición mes a mes en 2011.
Con las salvedades del rigor estadístico, el IPC representa la medición más cercana al costo de vida o a lo que los usuarios consideran como inflación. Se realiza desde 1980 sobre una lista de 100 productos que no se modifica durante el período de medición. El resultado es rígido y no considera los cambios de hábitos del consumidor, que opta por uno u otro producto para disminuir el impacto de los incrementos, o cuando se trata de un bien o servicio que no es indispensable, directamente lo elimina de sus opciones.
Así, el promedio de aumentos de todos los productos en el último año fue de un 28,7%. El porcentaje es un ponderado que incluye al producto que más se incrementó; en este caso, la vestimenta, y al resto. El menos afectado fue el de los artículos de tocador y cuidado personal, que se ubicó en el 14,7%, justo después de la atención médica y los servicios en salud, que se incrementaron en un 17,7%.
Un alza constante desde 2007
"En primera instancia, el informe muestra un empuje ascendente de precios, de características similares a 2010", se indica en la publicación. Es que en la comparativa interanual, el promedio de aumentos o IPC de ese año se ubicó en 26,7%. La tendencia alcista comenzó en 2007, con un 29,2%; continuó en 2008, con un 22%, y se controló en 2009, con un 16,4%. Desde ese momento, los precios volvieron a incrementarse al ritmo de los dos años anteriores. Tras considerar que en 2008 impactaron la gripe A y la crisis financiera internacional, el informe destaca que los aumentos de años posteriores estuvieron atados a "la recuperación de la demanda efectiva de bienes y servicios" y a los "mejores indicadores del mercado laboral".
El informe remarca que el mayor aumento fue el de la ropa de adultos y niños. Lo sigue el grupo vinculado con el mantenimientro de la vivienda y los servicios (alquiler). El rubro de alimentos subió un 26,3%, condicionado en este caso por los precios estacionales de la fruta y la verdura en la región y por los aumentos de la carne en el mercado de Liniers.
El rubro esparcimiento, indica el informe, "tuvo fuertes reacomodamientos" a partir de "la mayor distribución de feriados a lo largo del año". La entrada para el cine impulsó parte del aumento.
Internet y redes sociales
Los consumidores perciben el aumento antes que se publiquen las estadísticas. En los últimos años, las redes sociales dieron una vuelta de tuerca al comercio de ropa e indumentaria por Internet, ya que habilitaron una nueva modalidad de contacto directo con fábricas, comercios mayoristas -que ofrecen precios más accesibles- y diseñadores locales. En este último caso, el comprador accede a prendas únicas que sólo pasaron por una instancia de la cadena de costos y permite, además de bajar el precio, exclusividad. Desde la mirada opuesta, el diseñador encontró en la web una fuente laboral que hasta hace muy poco no existía o que se reducía al círculo íntimo de conocidos.
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