El papa Benedicto XVI se reunió con ocho víctimas de curas pederastas, a las que manifestó "su vergüenza y pesar" por lo que han sufrido y les dijo que la Iglesia "está haciendo y continuará haciendo" todo lo que esté en sus manos para llevar ante la justicia a los responsables de los abusos.
Tras rezar todos juntos, el Papa habló una a una con esas ocho personas y, según el portavoz vaticano, Federico Lombardi, estaba profundamente conmovido por las historias que le narraron y expresó "su vergüenza y pesar por lo sufrido por las víctimas y sus familias".
El Pontífice les aseguró que la Iglesia "está haciendo y continuará haciendo" todo lo que esté en sus manos para investigar las acusaciones, "para llevar ante la justicia a los responsables de los abusos y para adoptar medidas efectivas orientadas a salvaguardar a los jóvenes en el futuro".
Benedicto XVI reiteró con esas palabras su línea de "tolerancia cero" para los casos de pederastia y, en el espíritu de su reciente carta a los católicos de Irlanda, rezó para que todas las víctimas de abusos experimenten "curación y reconciliación, permitiéndoles seguir adelante con renovada esperanza".
Lawrence Grech, de 37 años y uno de la decena de muchachos del Orfanato San José, de Santa Venera, que sufrieron abusos desde 1980, quien asistió al encuentro, explicó que dieron las gracias al Papa y se quitaron "un gran peso de encima, una pesadilla que nos ha turbado durante años".


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