Por: Julio Blanck.
Es mentira que una empresa de Miami, a la sazón la intermediaria que recibía ese 15%, tuviese presencia notoria en las actividades comerciales binacionales y que uno de sus directivos llegó a participar de un encuentro con la presidenta Kirchner.
Es mentira que toda la relación con la Venezuela de Chávez esté bajo sospecha, sobre todo después de que el señor Guido Antonini Wilson entró al país con 800.000 dólares en una valija, que más tarde declaró eran para la campaña de la entonces candidata Kirchner.
Es verdad que la Asignación Universal por Hijo fue una medida acertada; y que aún recortada por la corrosión inflacionaria, sigue siendo un escalón superior de la política de inclusión.
Es mentira que Ricardo Jaime, secretario de Transporte en los dos gobiernos Kirchner, que manejó fabulosas sumas en subsidios, haya sido procesado por recibir regalos impropios de empresas a las que debía controlar.
Es mentira que el señor Jaime haya declarado un patrimonio de 99.039 pesos, y que a pesar de tamaña humildad un juez decidiera embargarlo por 40 millones de pesos, en atención a las propiedades, yate y avión que se le atribuyen, y que nunca reconoció como propios.
Es verdad que durante los gobiernos Kirchner se mejoraron muy fuerte la jubilación y el salario mínimo; tanto como que se promovieron planes de trabajo comunitario, cooperativas y emprendimientos de organizaciones piqueteras y grupos sociales.
Es mentira que el episodio del supuesto espía descubierto en el Ministerio de Economía, un montaje sostenido para desacreditar a opositores de centroizquierda, terminara salpicando al propio Gobierno, cuando el ministro Julio De Vido tuvo que admitir que alguna vez había contratado al consultor detenido en actitud sospechosa.
Es mentira que el ministro Amado Boudou haya sido denunciado por compras y contrataciones irregulares en el Ministerio de Economía: desde refacciones en el edificio por 2.695.000 pesos, hasta la compra de autos de lujo, papel y lamparitas. No hay negocio chico, por lo visto.
Es verdad que la anulación de las leyes del perdón y los indultos, impulsadas por el kirchnerismo, reabrieron el necesario proceso de enjuiciamiento de la represión ilegal y sus responsables; y que aún con insuficiencias y mezquindades, eso marca una continuidad histórica única en el mundo.
Es mentira que una patota, integrada por miembros de la barrabrava de Nueva Chicago, haya irrumpido en la Feria del Libro para obstruir la presentación de un libro crítico con la gestión kirchnerista en el INDEC.
Es mentira que se haya identificado a algunos de esos patoteros como contratados en organismos del Estado, y que se los haya visto en una confitería junto a dirigentes sindicales y punteros oficialistas, poco después de la patoteada en la Feria.
Es verdad que la economía argentina soportó mejor que muchas otras la crisis financiera global y que se retomó ahora un rumbo de crecimiento, aún bajo la acechanza de una inflación preocupante, de las cuentas fiscales en serios problemas y de un clima institucional y político de alta conflictividad, que ahuyenta las inversiones.
Es mentira que según cifras oficiales el 70% de los que tienen trabajo ganen menos de 2.000 pesos al mes; y que más de la mitad de los profesionales empleados gane menos de 3.000 pesos; que la distribución del ingreso se haya estancado y retrocedido desde 2007 hasta reproducir los niveles de desigualdad social que había en 2001.
Es mentira, además, que la brecha entre ricos y pobres haya crecido el año pasado, incluso según los datos que dibuja el INDEC: el 10% de la población con más ingresos recibe 26,2 veces más que los más pobres.
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Aplicando los parámetros kirchneristas dominantes, diseñados por un puñado de sinvergüenzas sin escrúpulos que se valen de la buena fe de muchos reproductores de sus mensajes, a esta rústica recopilación de hechos se la podría denominar diversidad de voces, nombre que le han puesto al cuentito con que disfrazan mal el intento de imponer un discurso único.
Lo que es verdad es verdad, si les resulta beneficioso. Y lo que es verdad es mentira, si esa verdad les resulta adversa.



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