En un informe, destacó que se desconoce si el gobierno provincial gasta en una forma positiva.
En un lúcido análisis, el senador nacional Pablo Verani advirtió que el gasto educativo, desde 2004 a la fecha, aumentó un 400 por ciento. Se trata de fondos destinados en forma exclusiva a la masa salarial.
Las afirmaciones del legislador rionegrino fueron publicadas en el sitio de la agencia ADN, donde destacó que “si se miran con cierto detenimiento las cifras de Hacienda, es posible advertir que la masa salarial vinculada al gasto educativo (docentes, horas cátedra, cargos superiores y porteros) ha aumentado más de 400 por ciento desde 2004 a la fecha. Parte de este aumento responde a un incremento en el número de cargos docentes, que creció un 22,6 por ciento durante el mismo período, es decir, a un ritmo mayor al crecimiento promedio anual demográfico de la provincia”.
Después, Verani apuntó al número de alumnos, en donde se observa una marcada reducción. “La matrícula escolar del sector público provincial se redujo de 165 mil alumnos a fines de 2004, a 160 mil a fines de 2009. Conclusión: la provincia gasta hoy significativamente más en educación que hace unos años -independientemente de cuál deflactor se quiera usar, si el del INDEC o el de cualquier consultora privada- y ostenta además un número mayor de cargos docentes, para atender a un alumnado más reducido”.
El senador se apoya en los números para exhibir el nivel de los gastos “excesivos” según su análisis y precisó que “los gastos por alumno en el nivel primario se incrementaron en un 265,08 por ciento. En el nivel superior, en un 296,63 por ciento; y en el nivel medio un 86,18 por ciento, en el período analizado. La relación cargos/matrícula muestra una tendencia declinante en casi todos los niveles. Mientras la matrícula permanece constante, los cargos aumentan”.
A la hora de las conclusiones, Verani resaltó que “sabemos fehacientemente de un Estado provincial que gasta más en educación, pero no sabemos si ese mayor gasto se canaliza hacia un mayor desempeño académico por parte de nuestros alumnos, generando externalidades positivas hacia el resto de la sociedad. Allí tenemos una gran asignatura pendiente: medir o estimar el desempeño y la calidad educativa se traducirá en un paso fundamental hacia la mejora de la efectividad en la asignación de los recursos públicos, para evitar caer en la falacia simplista de que ‘más gasto es mejor’”.
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