Especulación, miedo, incertidumbre, no saber qué es lo que va a pasar, una temporada de grandes pérdidas son algunas de las razones que se argumentan a la hora de invertir una moneda en el campo. “El que tenía un dólar y lo quería volcar al campo ahora espera para ver qué pasa”, dijo un empresario.
Al componente climático se le tiene que sumar el de la especulación. “La gente no sabe muy bien qué es lo que va a pasar, por lo que toma resguardos. Si iba a invertir un dólar en el campo, como están las cosas los guarda porque en algún momento tiene que equipararse el valor nominal de la moneda norteamericana”, dijo Hugo Amat, uno de los principales viveristas de San Juan, que tiene su sede productiva en Pocito. Es por ello que el que “tenía un peso para invertir en el campo no lo hace porque no sabe qué es lo que puede ocurrir”, sintetizó Amat.
El empresario tiene como principal negocio la venta de plantines de olivo y vid. “Pero en las actuales condiciones han caído en un 50 por ciento las ventas con respecto al año pasado”. Si uno se sitúa en los primeros meses de 2011 las expectativas rurales eran de un año muy bueno en materia económica, donde plantines vid como Cereza, eran los más requeridos productos de muchas diversificaciones productivas que apuntan al mosto como uno de los de real peso en la viticultura sanjuanina. Esta caída tiene una repercusión directa con otro tema y es el “descontento de la gente a quien se le helaron los olivares que pusieron en las zonas marginales donde las bajas temperaturas hicieron mucho daño”. El año pasado los productores pensaban en mejorar cultivos y hasta plantar, pero con las actuales condiciones, las expectativas del productor han caído de manera importante.
A este panorama se le deben sumar las dificultades hídricas que tuvieron los hombres de campo en la temporada 2010/11. De acuerdo a las estimaciones del departamento de Hidráulica, la presente temporada tendrá un mejor comportamiento y no habrá escasez de agua.
Ya Diario El Zonda había adelantado con una nota al ingeniero Enrique Fontemacchi que la situación rural viene con muchas complicaciones, pues el nivel de actividad en el campo es casi nulo. El tema es que a medida que avanza el año esta presunción se va convirtiendo en hipótesis y la validación de la misma será al final de la temporada.
Los que pueden, compran
Consultados algunos comercializadores de fertilizantes y agroquímicos comentaron que hay dos tipos de productores en este momento. Los que fueron muy perjudicados por las condiciones de la temporada anterior, que en general tuvieron que achicar el volumen de producción y también la calidad de la fertilización.
Por otro lado, los que tienen algunas reservas están apostando a comprar fertilizantes químicos y todo tipo de fungicidas. Este tipo de productos no ha tenido un gran nivel de incremento y se han ido valorizando de acuerdo a la cotización del dólar oficial- aunque hay algunos que también ajustaron algo a través del dólar blue-. Si se mira la cotización oficial del dólar y se la compara con el mismo mes del año anterior el incremento en el valor de la moneda estadounidense, al menos el valor oficial, fue del orden del 10 por ciento. En junio de 2011 la moneda norteamericana cotizaba en 4,12 pesos y hoy apenas supera los 4,50 pesos. Esto demuestra que existe un retraso cambiario importante pues el valor de la moneda verde no subió al ritmo de la inflación. Sin dudas, cuando se equipare esta situación habrá un salto de precios que repercutirá en los precios finales de los productos. A modo de ejemplo, una bolsa de 50 kilogramos de fertilizante químicos de los más utilizados hoy ronda en los 180 pesos y en 2011 el precio rondaba en 160 pesos. Lo mismo ocurre con los productos que en su mayoría vienen del extranjero. Vale mencionar que en materia de fertilizantes no se han producido grandes problemas a la hora de las trabas a las importaciones.
El ingeniero Fernando Higinio García de Agroconsulta analiza con cuidado lo que está ocurriendo. “Los clientes recién están comenzando a comprar. Pero nosotros tenemos clientes de toda la vida y ellos son los que marcan el ritmo de las operaciones”. De todos modos, marcó que “hubo algún movimiento de compras porque por los operativos del mosto tenían que comprar agroquímicos y fertilizantes”.
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