Las empresas tuvieron que disponer unidades de refuerzo. Además de Buenos Aires el destino más demandado es Neuquén, por su relación directa con la actividad petrolera de la región. La suspensión de las frecuencias aéreas a Comodoro Rivadavia y la región patagónica se mantendrá hasta que la ANAC determine la existencia condiciones de seguridad óptimas para la aeronavegación.
Ante la suspensión de vuelos que sufre la región patagónica, debido a la presencia de cenizas del volcán Puyehue, las empresas de transporte terrestre de mediana y larga distancia que operan en la terminal de Comodoro Rivadavia duplicaron sus ventas desde el domingo, con una continua demanda de pasajes a Buenos Aires y también a Neuquén, confirmaron las empresas consultadas ayer por Diario Patagónico.
En las oficinas de empresas como Andesmar, El Pingüino y Transportadora Patagónica precisaron que tuvieron que colocar unidades de refuerzo hacia Capital Federal y también desde esa ciudad hacia el sur del país, a partir de que la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC) determinó a primera hora del domingo y por tiempo indeterminado la suspensión de vuelos a todos los aeropuertos de la Patagonia, por el riesgo que implica para los aviones la presencia de esas partículas en la atmósfera.
El costo promedio a la terminal de Retiro, en Capital Federal, es de 489 pesos en el caso del servicio semicama. Y además de Buenos Aires, uno de los destinos más demandados en Neuquén, con su relación directa con la actividad petrolera de Comodoro Rivadavia. A la vez, se señaló que creció la venta de pasajes a Bariloche, una de las zonas más afectadas por la caída de las cenizas, sobre todo por parte de familiares de personas que viven en esa región.
AUSENCIA DE COMODIDADES
Como sucede cada vez que existe una elevada demanda de pasajes terrestres, ya sea por temporada alta o por eventualidades como la que está ocurriendo, la masiva presencia de personas en la terminal de ómnibus y sobre todo de pasajeros en tránsito desde y hacia otras ciudades, pone al descubierto la falta de un espacio adecuado para atender al viajero en ese lugar.
Los más afectados son aquellos que viajan con bebes o niños pequeños ya que la infraestructura no posee un espacio adecuado para cambiar pañales donde darles de comer a los niños.
Otra muestra de la incomodidad es que el pequeño buffet que existe en la planta baja no alcanza para satisfacer la demanda de todos los pasajeros que pasan horas esperando la llegada del ómnibus que deben abordar.
Ayer era común observar a un importante número de personas aguardando sentadas en las sillas mientras improvisaban un almuerzo, porque la terminal no tiene otro espacio para que los viajeros puedan comer, ya que el buffet no da abasto y la planta superior está copada por oficinas municipales como los Tribunales de Faltas.
A eso se suma también la inexistencia de un kiosco de revistas, ya que el que había cerró el año pasado y desde entonces no hay otro lugar donde comprar algo para mitigar la espera leyendo.
Comentá la nota