Chávez y Capriles intercambiaron denuncias sobre planes de desestabilización
La pelea es por el día después. Ambas candidaturas se enzarzaron ayer en una escalada de denuncias y amenazas por el resultado de las elecciones del 7 de octubre (aquí llamado 7-O). Más aún, por las hipotéticas reacciones de ambos bandos ante la victoria de su rival.
El candidato opositor, Henrique Capriles, apoyado en la ola humana que crece y crece y que lo acompaña en su maratón contra reloj por toda Venezuela, elevó ayer su voz para advertir al chavismo: "Si el gobierno se atreve a alguna aventura o a darle un palo a la mesa para tratar de desconocer la voluntad de nuestro pueblo, ahí va a haber un pueblo en la calle para exigir respeto al 7-O en paz".
El candidato opositor endureció su mensaje en las últimas semanas, enfrentándose con decisión a la guerra sucia emprendida por el gobierno y elevando los decibeles de su discurso. Capriles no sólo visitó 260 municipios, sino que también compitió en territorios tradicionalmente chavistas.
Tan lanzado va el Correcaminos, que se anima a disputar el uso de la palabra "pueblo", exclusiva hasta ahora del oficialismo: "Le decimos a nuestro pueblo que no caiga ni en los insultos ni en las amenazas. Y al gobierno le recomendamos que es nuestro pueblo el que quita y pone a un presidente".
Durante los 14 años de chavismo, la oposición denunció el "miedo" impuesto desde el Estado a la hora de ir a votar, sobre todo, entre los empleados públicos (casi tres millones).
Por eso Capriles mide al milímetro cada una de sus palabras en estos intercambios, sabedor de que debe evitar cualquier situación que asuste o desanime a sus votantes: "Le digo al candidato del gobierno que las piedras no votan. El día 7 de octubre vamos a vencer al miedo".
Palabras mayores que provocaron la salida al cuadrilátero político de Nicolás Maduro, en sustitución del púgil oficial, Hugo Chávez.
Limitado por su frágil condición física a causa de un cáncer, el mandatario descansa siempre tras una jornada tan intensa como la vivida anteayer en un acto en Trujillo. Con su habitual verbo enredado, el canciller amenazó a "quienes intenten incendiar al país con planes desestabilizadores".
Siguiendo la habitual narrativa oficialista, Maduro conjeturó que la oposición desconocería el resultado "para iniciar un proceso de desestabilización donde ellos creen contar con el respaldo internacional de factores de poder". Paso previo para "la búsqueda de poder por otras vías", un disparo al aire de Maduro, vistas las actuales circunstancias del país.
El ministro de Relaciones Exteriores venezolano evocó "los golpes de Estado, sabotajes" y otros ataques del que fue "víctima" la revolución bolivariana. Y alardeó de la "certeza" que le otorga la derrota de cualquier plan desestabilizador. Más o menos venía a decir que el gobierno lo tiene todo bajo control.
Los vientos de guerra política tomaron nuevos bríos por obra y gracia de una información sin contrastar de un diario español, que acusaba al gobierno chavista de estar armando a grupos radicales ante un posible voto adverso en las elecciones presidenciales.
Especulaciones que se suman a las cuatro advertencias públicas del propio Chávez sobre la guerra civil que podría estallar en caso de un triunfo opositor. Una victoria de la Mesa de la Unidad Democrática que provocaría el "arrase general", como ha avisado el histórico líder cubano, Fidel Castro, según recoge el libro Cuentos del arañero, escrito por dos periodistas cubanos y editado por el Estado venezolano.
"Si la contrarrevolución logra arrebatarte a ti, sacarte a ti de ahí y arrebatarle al pueblo el poder, la persecución y el arrase será general. Ahí no van a perdonar a nadie", dicen los autores que alertó Castro a Chávez.
INSULTOS
La campaña se acelera, se complica y también se ensucia con el paso de los días. Y no sólo en los estrados y en las calles, también en las redes sociales.
Dos ministros del gobierno de Chávez arremetieron contra el periodista Alberto Federico Ravell con palabras que sólo se escuchan en las tabernas de los relatos de Charles Bukowski.
"Excremento es lo que tienes en el alma. Cobarde y mercenario", lanzó Tarek El Aissami, ministro del Poder Popular para las Relaciones Interiores, que después añadió delincuente a sus mensajes.
Los insultos contra Ravell, que fue director de Globovisión, la cadena de televisión a la que el chavismo le declaró la guerra, resonaron en las redes varios días después de que otro episodio protagonizado por dos ministros de Chávez se convirtiera en hit de audiencia en YouTube.
El canciller Maduro y Andrés Izarra, ministro de Comunicación y mandamás de TeleSur, mantuvieron un tenso diálogo, solapado entre falsas sonrisas para la concurrencia, durante una concentración en el barrio caraqueño de Catia.
Maduro no estaba conforme con la ubicación del presidente en la tarima del acto y se lo echó en cara a Izarra. Éste ni se inmutó: "Esto es lo que hay". Y lo volvió a repetir tras otra arremetida del canciller, que se dio cuenta de que la cadena norteamericana Univisión les había echado el anzuelo: "¡Qué cagada!", sentenció Maduro.
ADVERTENCIAS, DENUNCIAS Y DESCALIFICACIONES
Una escalada verbal inflama los ánimos de la contienda
HUGO CHÁVEZ
Presidente de Venezuela
"¿Ustedes creen que un gobierno de grandes burgueses ricachones atendería las necesidades del pueblo?"
HENRIQUE CAPRILES
Candidato opositor
"Si el gobierno se atreve a alguna aventura o a darle un palo a la mesa (...) ahí va a haber un pueblo en la calle para exigir respeto"
NICOLÁS MADURO
Canciller
"Han hecho una campaña para (...) desconocer el resultado e iniciar un proceso de desestabilización con respaldo internacional"
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DEL EDITOR: cómo sigue. Quedan apenas dos semanas y es difícil saber a qué encuesta creerle. Todo puede pasar, y eso lo saben los candidatos.



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