Venezuela, el sabor del reencuentro

Venezuela, el sabor del reencuentro
Jeremías Caggiano pasó el último semestre del 2012 en el Anzoátegui y allí pudo volver al ruedo. Encontró regularidad, marcó goles y salió campeón por duplicado. Ahora, el delantero marplatense analiza jugar la Libertadores o regresar al país
Un nuevo destino fue el reencuentro para Jeremías Caggiano. El delantero marplatense que desde joven se convirtió en trotamundos. Las últimas campañas no habían usufructuado la mejor cosecha y lo temporal empezaba a apremiar. Pero no frenó su recorrido foráneo y amplió el mapa hasta Venezuela. Y consiguió 6 meses rejuvenecedores. De ensueño, mediante la realidad. Porque encontró regularidad, marcó goles de relevancia y conquistó dos títulos. Esta vuelta a la palestra y un profundo autoanálisis fue compartido en su visita por El Atlántico.

- ¿El cierre del 2012 con Anzoátegui superó las expectativas?

Fui con la idea de jugar en un equipo donde me sienta importante. Y encontrarme conmigo en muchas cosas: en el gol, pelear títulos y estar en consideración. Finalmente me sorprendió el semestre. Ganamos la Copa y el Torneo Regular. Nunca un club venezolano lo había logrado. Terminé como el segundo goleador del equipo con 9 goles.

- Fuiste de menos a más.

Sí, encima cuando llegué me tocó adaptarme a un plantel con 5 años de trabajo, a través del técnico Daniel Farías. Muy importante en lo piramidal, desde la dirigencia hasta los jugadores. Me costó encontrar mi lugar en medio de un sistema de trabajo tan prolijo. Pero terminé sintiéndome muy bien.

- ¿Cómo es el fútbol venezolano?

Creció mucho a través de César Farías, el técnico de la Selección. Quedó demostrado con el cuarto puesto en la última Copa América. Su hermano, Daniel, respetó la misma línea en Anzoátegui. Pero el fútbol no es el principal deporte nacional. Sí el béisbol. Yo tenía mucha bronca que así fuera. Peleábamos el título y los medios nos daban un recuadro chiquitito. Conclusión, terminé jugando al béisbol, ja.

- ¿Cuánto de extraño y cuánto de divertido?

Una vez que le encontrás la técnica, es divertido. Pegarle a la pelota con el bate te genera una sensación linda. Porque viaja y a velocidad. Te copás tanto que terminás los entrenamientos calzándote los guantes y haciendo pases de béisbol. Entendí cómo era el sistema de juego, encima mis compañeros juegan muy bien. Pero hasta ahí. La puntuación no, es complicadísima. El resto, me gustó.

- Antes, habías jugado en Brasil, ¿fue un retroceso?

Producto de un mercado complicado en lo personal. Porque al principio me llegaron ofertas y las dejé pasar. Esperaba algo más importante. El tiempo pasó, el mercado empezó a cerrarse y tenía nada. Me salió la posibilidad de Brasil por mi importante amistad con Walter Montillo (jugador de Cruzeiro recientemente contratado por Santos). Gracias a él me contactaron con el Londrina, que jugaba el Paranaense. Lástima que me incorporé en marzo y quedaban solo 7 fechas para terminar. Entre la tramitación de la visa y todo, apenas fui unos partidos al banco y jugué poquito. Encima, con la presión de hacer algo distinto para demostrar que podían renovarme. Fue muy complicado desde el vamos. Por lo menos, me sirvió para no quedarme parado.

- ¿Fue otro el lugar dónde la pasaste verdaderamente mal?

En Chile, pero no sé por qué. Mis mejores amigos los conseguí de aquella estadía. Aunque en lo deportivo me cuesta encontrarle explicación. Llegué como delantero importante y se había generado mucha expectativa. Igual eso generó algo malo, porque empezaron a decir cifras que yo ganaba, totalmente desacertadas. También influyó que dejé de hablarle a la prensa, por esa nota que me mataron. Entonces, creo que ahí la gente se confundió y no fui del todo aceptado, más allá que no había tenido un pésimo año. Como que lo tomaron a personal. Me dolió esa situación, porque transpiré la camiseta cada partido.

- ¿Seguirás en Venezuela para el 2013?

Me encantó la manera de jugar del equipo. Muy ofensivo y con calidad técnica. Es decir, alcanzó el pico máximo de rendimiento y es el momento ideal para plasmarlo a nivel internacional. Pero el equipo se desintegró. Ya se fueron 7 jugadores. Por las últimas elecciones nacionales y provinciales, en el club se cambió toda la dirigencia. La institución es patrimonio del gobierno municipal. Una lástima, porque el proyecto se planeó para llegar en el mejor momento a la Libertadores. Pero, por esta circunstancia política, no será lo mismo. Hay mucha incertidumbre.

- Entonces, tienen mayor valor las ofertas desde Argentina.

Se mezcla lo personal con lo profesional. Por un lado, necesito volverme porque tomamos la decisión con mi mujer que mi hijo nazca acá. Tiene todo su equipo médico, incluso la familia pesa, y es donde se siente más segura para tenerlo. Le dije al presidente de Anzoátegui que prefería rescindir, pero finalmente me comunicó que él no lo haría. Estoy esperando qué sucede. En el medio tengo que presentarme allá. Soy profesional y cumpliré el contrato, más allá de mis deseos. Igual, es el primer mercado donde estoy tranquilo. Trabajo, seguro tendré.

- ¿Jugarías en algún equipo de Mar del Plata?

Yo creo que sí. Me parece que cada vez hay mejores propuestas para tener en cuenta desde el nivel deportivo. Incluso mi papá el otro día me decía: “Ya está Jere, dejá de andar por tantos lados”. Encima empiezan a involucrarse mis hijos. No quiero que mi carrera los perjudique a futuro. Estoy por cumplir 30 años. Me siento entero para seguir jugando un buen tiempo. Cuando se de la oportunidad de hacerlo acá, la evaluaré y consideraré como un paso lindo. No de retroceso. Sí de regreso como jugador consolidado.

PROFUNDO, ENTRELÍNEAS

Caggiano también pudo destinarse una pausa para repasar su extenso recorrido como futbolista (viajó a Guingamp de Francia; Albacete de España; Católica de Chile; Macara de Ecuador; Sport Boys de Perú y los mencionados Londrina de Brasil y Anzoátegui de Venezuela) y, muy íntimo, maximizar la valoración sobre el último semestre. “En mi carrera arranqué muy bien. En su momento, prioricé jugar en otros países pensando en lo económico. Después, al bajar mi nivel, empecé a buscar mi lugar. Fue una lucha diaria para reencontrarme. Cuando menos lo esperaba, pude encontrarlo en Venezuela. Incluso viví cosas muy importantes de mi vida deportiva. Nunca había salido campeón. Ni en Inferiores en Mar del Plata. Y en 6 meses me tocó dar dos vueltas. Tuvo de especial haber colaborado y haberme sentido importante para el equipo. Me hizo ilusionarme para lo que viene. Volví al ruedo. De hecho, me entusiasmó que en este mercado me pretendan equipos del Nacional B argentino y otros del exterior”, sintetizó.

- Viviste reencuentros permanentes.

Cuando entré unos minutos y le hice el gol a Estudiantes de Mérida, tuve la sensación de haber marcado uno de los primeros goles de mi vida. Fue duro el proceso de pasar de un país al otro con toda la ilusión de brillar y terminar viendo que no se puede por un montón de factores. Por lo menos, siempre tuve el apoyo de mi mujer, que fue elemental. Dicen que la suerte está preparada para aprovechar las oportunidades. Había que insistir nomás. Por mi familia y porque no quería que mi historia concluyera así.

- ¿Tu carrera tuvo mucho de lucha?

Me fui a los 14 años de Mar del Plata. Viví 6 años en una pensión y allí afiancé la idea que nada es definitivo, todo puede cambiar de una hora a la otra. Considero que pelearla es un estilo de vida. A base de dedicación. Los obstáculos me entusiasmaron más.

- ¿Pudiste tomarte un momento para disfrutar del fútbol?

Mucho tiempo no lo disfruté. Porque siempre fui muy comprometido, pensando y analizando todas las situaciones. Cuando era chico y llegué a Independiente, al estar en una pensión, que no se la daban a cualquiera, debía hacer goles para no ir al banco. Porque si iba al banco, implicaba que a fin de año me dejaran libre. Entonces, a partir de ahí hasta hacerme profesional siempre fueron metas que me involucraron bastante con la responsabilidad. No tenía que volverme a Mar del Plata. Igual, en lo básico del fútbol uno encuentra el alimento diario. Lo puro es la pelota, el jugador y el entrenamiento.

LA VIDA BOLIVARIANA

- Justo viví en una de las ciudades más lindas y seguras (Puerto La Cruz).En líneas generales, fue una etapa fuerte por las elecciones, pero me quedó la mejor impresión social y política. Hoy hay mucha angustia por la salud de Hugo Chávez.

- Entrenan muy temprano a la mañana, para evitar las altas temperaturas. Así, me quedaba tiempo para disfrutar de la playa con mi familia. Parecieron unas vacaciones todo el tiempo. Maravillosa la experiencia.

- Es complicado para los extranjeros canjear y conseguir dólares. En mi caso, al ser por trabajo, tuve algunas facilidades. El precio de la nafta es lo más asombroso.

- Llenás el tanque con, aproximadamente, dos pesos argentinos. Mientras que para los gastos básicos, es barato si tenés la posibilidad de cobrar en dólares. De lo contrario, no hay mucha diferencia a otros países.

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