Los productores sojeros, que ya tienen buena parte de su cosecha recolectada, están demorando las ventas a la espera de mejores precios para el grano, que en las últimas semanas se resintió con las noticias de buenas cosechas sudamericanas.
Al 18 de mayo, último dato oficial disponible, los productores habían vendido soja de la nueva campaña, tanto a la molienda como para exportación, por 23,5 millones de toneladas, contra las 27,8 millones compradas a igual fecha de 2010.
Menos cosecha
Si bien este año la cosecha caerá en unas 5 millones de toneladas, más allá de los totales y según los datos de la BCR, en proporción de ventas sobre producción, el ritmo de comercialización de este año es el más bajo de los últimos cuatro años.
Las toneladas de soja vendidas hasta ahora representan el 47% de la cosecha, estimada por la BCR en unos 50 millones de toneladas. Aún así, el número final de la cosecha no está cerrado, de hecho, la revista especializada Oil World recortó las estimaciones a 49,2 millones de toneladas.
A esta misma altura, pero en 2010, las ventas de soja recién recolectada totalizaban el 51% de la cosecha, que alcanzó las 54,6 millones de toneladas para la campaña, según la BCR. Para la entidad, tanto la cosecha de 2008, como la de 2009 y la de 2010 tuvieron ritmos de ventas, en promedio, por encima del 50% para mediados de mayo.
Mejores precios
Si bien la retención de soja no es preocupante, los analistas explican que los productores prevén mejores precios para su soja una vez pasados los meses de cosecha. Esta situación, que es habitual, es aprovechada por los que tienen la espalda financiera para hacerlo. Como este año los productores acumulan buenas cosechas, la situación está dada para aguantar sin vender.
Pero este año se suma, según señalaron analistas del sector, la incertidumbre electoral. Es que, según los analistas, para los productores el silo de soja equivale a la alcancía de dólares, así que lo esperable es que sostengan su stock todo lo que puedan, inclusive, más allá de diciembre.
Valor de tierras
El crecimiento de la demanda de los alimentos que impulsó los precios de los commodities es responsable también de haber catapultado el valor de las tierras argentinas, uno de los mayores productores mundiales de granos y gran productor de otros bienes, como lácteos y carnes.
Según un análisis de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) basado en datos de la publicación Márgenes Agropecuarios, varias zonas de la Argentina cuadruplicaron su valor, entre ellas, por supuesto, las tierras donde se produce soja, cuyo precio se disparó entre 2001 y 2011. Se trata de la misma área destinada a la producción de maíz. En el último decenio, el precio de la hectárea pasó de u$s 4.000 a alrededor de u$s 15.000 en 2011. La suba está fuertemente impulsada por el aumento de la soja, que triplicó su valor, de u$s 160 la tonelada en 2001 a los u$s 500 actuales.
Pero la suba de la tierra fue aún mayor, situación que puede explicarse por el crecimiento de los rendimientos por hectárea. La tecnología aplicada a los cultivos hace que hoy se pueda producir más en la misma extensión de tierra que en 2001.
En el mismo período, los campos trigueros pasaron de valer u$s 1.500 por hectárea a los u$s 6.000 actuales, es decir que también valen cuatro veces más.
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