En campaña por la despenalización, Morales dijo a quienes fiscalizan la producción mundial de drogas que el pijcheo los haría más "respetuosos de la diversidad cultural del mundo".
Morales recuperó el tema durante una visita a Caranavi, localidad cocalera del oeste del país. Allí, como en otras zonas de selva y montaña en Bolivia, Perú, Colombia y el norte de la Argentina, es habitual el mascado de coca para mitigar el hambre y el cansancio, además del uso en rituales andinos.
La nueva Constitución boliviana, aprobada durante el primer mandato de Morales, reconoce a la coca como patrimonio cultural del país. "Quiero decir a los miembros de la JIFE que vengan a pijchear, acullicar (masticar coca), y serán más sanos y más inteligentes y respetarán la diversidad del mundo y nuestra identidad", declaró el presidente.
Bolivia pretende que el año que viene la ONU despenalice los usos tradicionales de la hoja de coca. Necesita para eso que se apruebe la enmienda del artículo 49 de la Convención de Estupefacientes de 1961, que exige la abolición del masticado de coca en los países andinos en un plazo de 25 años. Para Bolivia ese límite se cumplió en 2001. El objetivo boliviano podría alcanzarse durante una reunión de la JIFE en enero próximo si ninguno de los 192 países miembros de la ONU objeta esa demanda.
El presidente Morales insistió ayer en proclamar que los bolivianos saben que la hoja de coca es "medicina y alimento", una opinión a contramano de quienes sólo la consideran, como la JIFE, materia prima de la cocaína. Creada en 1968 para aplicar los acuerdos internacionales sobre control de drogas, la JIFE sostiene que los alcaloides que contiene convierten a la hoja de coca en un estupefaciente.
En su último informe anual sobre producción de drogas,el organismo declaró que en Bolivia las plantaciones de coca crecieron un 18,2% entre 2007 y 2008, hasta sumar 30 mil hectáreas. Sólo 12 mil son reconocidas como legales por las leyes bolivianas. Morales, que se mantiene como líder de los principales sindicatos de productores de coca de su país, defiende que bajo su gestión se superó la meta anual de erradicación de cultivos, pautada en 5 mil hectáreas.

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