Funcionarios del Ministerio de Seguridad brindaron, este viernes por la tarde, detalles del asesinato de Luciano Barbero a manos de Juan Marcelo Reale en el Servicio Penitenciario Provincial (SPP).
El jefe del SPP, Inocencio Carpio, aseguró que la relación entre los protagonistas del incidente no permitía anticipar el final que tuvo. “Anoche después de la cena estuvieron conversando y tomando mate – ejemplificó -. Es un hecho que no se puede prever”.
Carpio afirmó que el asesino utilizó una chuza, un arma de fabricación casera, para ultimar a su víctima. “Todos los días se hacen requisas. Se hacen inspecciones de manera aleatoria en los 48 Pabellones” justificó.
Por su parte, Javier Sosa, oficial principal de la División Homicidios de la Policía provincial y quien encabezó la investigación, señaló que el cuerpo evidencia heridas múltiples, tanto en la parte frontal como posterior del tórax, cabeza, cuero cabelludo y lesiones de defensa en las manos. “En el informe del médico forense se va a detallar la cantidad de heridas”, aseveró.
Sosa explicó que el hecho tuvo lugar en la zona de las celdas. Carpio agregó que los primeros puntazos ocurrieron mientras Barbero dormía. Una vez consumado el hecho Reale expresó: “Nos vemos en el infierno”, con una sonrisa en el rostro.
Luciano Barbero, de 31 años, cumplía una condena a reclusión perpetua luego de ser encontrado culpable, en 2002 junto a Luciano Elizalde, de la violación y el asesinato de Lorena Natalia Luján, ocurrido en Villa Mercedes.
En prisión, fue acusado de violar a otro interno: Diego Armando Gallardo, quien luego se suicidó.
Desde su ingreso a la cárcel, fue considerado “peligroso”. Tal es así que, en primera instancia, comenzó a cumplir la pena en la prisión de máxima seguridad de Melchor Romero. Luego fue trasladado a La Plata; más tarde a Magdalena; y recaló en San Luis en el 2004.
“Era un interno que hace más de tres años no recibía visitas, fue difícil encontrar a sus familiares”, indicó el jefe de la Penitenciaría.
Reale, en tanto, también cumple la pena de prisión perpetua desde el 2006, por una causa robo en grado de tentativa seguido de doble homicidio, que también ocurrió en Villa Mercedes, en el 2004.
En aquella oportunidad, como esta vez, el asesino confesó ante la Policía que había matado a Laura Leticia Rigoni, de 25 años, y a José Antonio Pizarro, de 33, cuando descubrieron que les estaba robando.
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