Un vehículo de cultura

Con su característica de traslado, un bibliomóvil contribuye a acercar el libro a aquellos que no son lectores o bien no tienen un contacto permanente con los libros. Es un vehículo de integración cultural que promueve además de su hecho concreto -la lectura-, atender otras necesidades de información, educación, estímulo y recreación.
Y por qué no, propicia lo que podríamos denominar “multialfabetismo”, atiende al derecho y a las necesidades que tienen las personas de información y de conocimiento. Si la gente no puede ir a la biblioteca, el bibliomóvil debe y puede acercarse a la gente.

Desde hace años, las bibliotecas ambulantes recorren cada rincón del país en una forma de “federalizar” la cultura.

Alguna vez escuché que un bibliomóvil es un espacio que intenta favorecer el acceso a formas de comprensión del mundo a través de distintos medios tecnológicos y se lo considera un lugar para la creación de sentidos a partir de diversas formas de representación como narraciones, lecturas de cuentos, talleres, lenguaje y música. La supuesta desaparición de este bibliomóvil es un delito contra un verdadero vehículo de cultura.

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