Habitantes de barrio Belgrano de Paraná ya no saben qué hacer para evitar los robos y amenazas. Piden que intervengan de modo urgente los organismos del Estado para que judicialicen a los adolescentes.
Los vecinos del Belgrano, Mitre y La Delfina están que trinan porque desde marzo han sufrido no menos de 30 hechos delictivos, y siempre los autores son los mismos, menores que por su condición son detenidos rápidamente por personal de la comisaría sexta y luego recuperan la libertad.
Los denunciantes alertaron a UNO que el problema de fondo es que los autores de los graves incidentes de inseguridad, están decididos a todo porque lo que roban luego lo venden para comprar droga.
Miedo y cansancio
Convocaron a UNO para informar de la situación en la escuela Mitre. Allí, un grupo se animó a dar la cara y otro dio su apoyo, pero sin ser fotografiados.
Los que tomaron la posta fueron Rómulo Vidal, Sandra Guevara, María Sol Tobares, Estela Toleda y Teresa Saneti.
Se informó que el problema es más que complejo habida cuenta de la condición de los menores y sus adicciones a las drogas.
“El mayor problema es que los padres los protegen y no hacen nada para controlarlos”, resaltó Vidal.
En esa línea se comentó que Toleda debió irse de su casa con la familia, cansada de sentir la inseguridad. “Buscaban que se fuera, para luego tomar la casa y venderla”, se alertó para indicar que “ahora están haciendo lo mismo con otras tres familias a las que constantemente agreden, los amenazan, los corren y les hacen sentir el rigor constantemente, por lo que vamos a enfrentarlos para evitar que se vayan y por eso es que hemos pedido la intervención de la Policía, de la Justicia y del Copnaf”, referenció Guevara.
Descontrol y daños
No solo los vecinos sienten el rigor de la inseguridad en carne propia, sino que “se desquitan con la escuela”, contó la docente Toleda.
La mujer, que forma parte de la comunidad educativa, explicó que las puertas del establecimiento permanecen siempre cerradas para que no se roben nada del interior y no asalten a los niños que asisten.
“Así y todo ingresaron de noche, rompieron todo lo que pudieron y se robaron una fotocopiadora que luego fue arrojada al arroyo, simplemente para hacer maldad”, destacó la mujer para aclarar que “algunos de los acusados son adolescentes que van o iban a esta escuela”.
La docente admitió que hay miedo en las inmediaciones de la escuela Mitre ya que cada tanto los alumnos cuando salen o ingresan son víctimas de los arrebatos, robos y agresiones. “Han sentido esta situación niños de corta edad e incluso a mí me amenazaron con un arma blanca”, confió la mujer que se transformó en la portavoz del resto de las docentes y trabajadores del establecimiento ubicado a metros de la denominada Pasarella.
Datos extremos
Los vecinos autoconvocados, indicaron que del relevamiento en los barrios se supo que había al menos 30 denuncias formuladas en la comisaría sexta y la División Minoridad, pero se alertó que un par de personas que sienten miedo salen de sus casas con chalecos antibalas por el nivel de violencia en la zona aledaña.
Respuesta ante la gravedad
El juez penal de Menores Mario Gómez del Río frente a la situación convocó a una urgente reunión con autoridades policiales y vecinos.
El magistrado demostró estar a la altura de las circunstancias para tomar el toro por las astas y tranquilizar el barrio. Para ello dispuso trabajar directamente con el Copnaf y la fuerza de seguridad y al mismo tiempo convocará en las próximas horas a los padres y al grupo de adolescentes denunciado.
El juez les hablará en “criollo” y les dirá que tendrán que cumplir sí o sí una serie de medidas restrictivas a la brevedad, tales como no salir después de las 22, no ingerir alucinógenos, no efectuar nuevos delitos y ser parte de un programa de contención y recuperación por parte del Copnaf.
En tanto, les hará saber a los padres que serán directamente responsables de que las medidas restrictivas se cumplan para tranquilizar la zona. Si esto no ocurre y los hechos se siguen sucediendo, tomará medidas con los menores que serán judicializados y hasta podrían ser internados en dependencias del ex-Consejo del Menor.
Además, se les prohibirá acercarse la a escuela o a algunos domicilios donde hay víctimas denunciantes.
Descargo y réplica
Iris Retamal es una de las familiares de los adolescentes acusados de los hechos delictivos y de violencia .
La mujer, al hablar con UNO, se encargó de desmentir las acusaciones efectuadas por “los vecinalistas que quieren dividir el barrio”.
La muchacha indicó que ella no sabe de las situaciones de inseguridad y en todo caso adjudicó la responsabilidad a una familia (que es denunciante de los hechos), de alterar la tranquilidad en el barrio.
Retamal explicó que “el problema de fondo es que acá hay chicos que se drogan mal y lo peor del caso, es que nadie hace nada por ellos”.
“Lo que pasa que es fácil denunciar a muchachos que se drogan por ser pobres, mientras tanto hay muchos de los políticos y clases sociales altas que hacen lo mismo y nadie los toca”, remarcó mientras informó que sus familiares también fueron agredidos.

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