Vecinos de Santa Lucía piden que no los cuiden los policías del barrio

Los vecinos de Santa Lucía participaron de una reunión con funcionarios del área de Seguridad de la provincia en la que reclamaron que se garantice el patrullaje en sus calles, aunque con una salvedad: piden que no ingresen efectivos de la seccional del barrio.
Los vecinos de Santa Lucía participaron de una reunión con funcionarios del área de Seguridad de la provincia en la que reclamaron que se garantice el patrullaje en sus calles, aunque con una salvedad: piden que no ingresen efectivos de la seccional del barrio. Se trata de la subcomisaría 22ª, con la cual manifiestan tener cierto malestar por detenciones infundadas y sospechas de corrupción que meses atrás fueron denunciadas en la Secretaría de Derechos Humanos de la provincia.

A pocas horas del encuentro que se realizó el viernes pasado, una serie de graves incidentes policiales se reiteraron en el barrio de zona oeste, dos de los cuales terminaron con jóvenes herido de bala. Ante esa situación, los vecinos reclamaron una vez más que agentes policiales ajenos a la seccional del barrio entren a patrullar para evitar los hechos violentos.

La situación de vulnerabilidad del barrio quedó al descubierto en septiembre, cuando interrumpieron las clases en la escuela Nº 1.387 porque algunos chicos sufrían amenazas camino a clases. El conflicto despejó la tensión que se vive allí por disputas entre bandas, una del vecino barrio Las Palmeras, ligadas al tráfico de drogas. Días atrás, los vecinos expusieron esta situación a concejales de la comisión de Seguridad y reclamaron la apertura de una calle, ya que el sector tiene un único acceso por Cerrito al 7500.

El paso siguiente fue la reunión que tuvieron el viernes pasado con el secretario de Seguridad Comunitaria de la provincia, Angel Ruani, ante quien solicitaron que se refuercen los patrullajes (a fines del año pasado los realizaba la Guardia de Infantería), pero pidieron que no ingrese personal de la sub 22ª. Según relataron a este diario vecinos que pidieron reserva de sus nombres, el malestar proviene de varios meses atrás por "hechos de corrupción y abusos" denunciados.

Esos episodios comenzaron, de acuerdo con los relatos del barrio, con la golpiza a vecinos adultos a los que intentaron detener sin causa válida. Un grupo de adolescentes, dijeron, arrojó piedras a los patrulleros y al día siguiente los mismos jóvenes fueron "detenidos en la calle, los desvistieron y golpearon". El malestar con la seccional también fue expresado en las reuniones con concejales.

Tras la reunión, el mismo viernes a la tarde "entró personal de la sub 22ª al barrio y detuvo a un grupo de chicos adolescentes. Los puso contra la pared y los acusaron de robar una moto, pero una vecina que vio la situación buscó a la madre de uno de ellos. La mujer que les presentó los papeles y se fueron", contó un vecino.

El lunes a la madrugada, señalaron, entraron cuatro motociclistas de otro barrio que le robaron la moto a un joven y lo balearon en los brazos. Debió ser atendido en Hospital Clemente Alvarez (Heca).

El incidente más grave fue el lunes, cerca de las 19, cuando el mismo grupo entró en motos, "con chalecos antibalas y armas largas" y le robó la moto a un hombre de 38 años en su casa de Cerrito al 7000,

Los ladrones fueron interceptados por personas que habían tenido problemas previos con ellos y comenzaron a perseguirlos. Uno, que iba a pie, trepó a los techos y se refugió en el patio de la casa de un hombre de 65 años, en Cerrito al 7600.

De acuerdo con el parte policial, se escondió en un tacho vacío y fue agredido a golpes por un grupo de muchachos que entró a la casa y además le disparó. El herido, Damián S., de 19 años, fue baleado en el cuello del lado izquierdo. Obtuvo el alta del Heca y quedó acusado del robo de una Yamaha IBR 125. "La situación es urgente, pedimos que vuelvan a patrullar", insistieron ayer los vecinos cuando el ruido de las balas comenzaba a aplacarse.

Comentá la nota