Los más de 200 milímetros de lluvia que cayeron durante octubre significaron una fuente de preocupación y cansancio para los vecinos de distintos barrios de la ciudad, que tras la conversión de las calles en lagunas y lodazales intransitables, se ven impedidos de salir de sus casas.
La escena se repite una y otra vez después de cada lluvia: los vecinos de distintos sectores de la ciudad deben permanecer encerrados en sus casas.
A pesar de los reiterados pedidos al municipio, los trabajos realizados por personal de Obras Públicas resultan claramente insuficientes, según pruebas a la vista.
“No hay voluntad del municipio de hacer algo para que podamos llegar a nuestros trabajos y los chicos a la escuela”, señalan los vecinos, como en una letanía inaudible para las autoridades.
Con la lluvia de septiembre y octubre, y los pronósticos para nada alentadores, el panorama se presenta complicado. Las calles están otra vez anegadas, y la vida de los vecinos cada vez es más difícil.
Una laguna
Calle Azcuénaga, entre Intendente Ortega y Suiza, en el barrio Capilla de Loreto, es el mejor ejemplo de las lagunas que se forman en los barrios y resultan una trampa infranqueable para los vecinos.
El agua está estancada e impide la circulación por esa cuadra, y además dificulta el tránsito por Ortega o Suiza para desembocar en el asfalto.
A pesar de las reiteradas quejas y de los múltiples problemas que esto significa, desde el Gobierno municipal no atinan a brindar una solución integral para los vecinos que, curiosamente, pagan la Tasa de Conservación de la Vía Pública.
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