El enrejado alrededor del espacio verde enfrenta a quienes creen que así se lo protege con los que se oponen a los cerramientos; una huerta orgánica, eje de la polémica
Los vecinos de parque Centenario coinciden en que hay dos parques: el que está dentro de la reja interior, que según dicen está bien cuidado y mantenido, y el que se encuentra fuera, que aseguran sufre descuido y suciedad. En estos puntos, todos coinciden.
Pero cuando en septiembre pasado el área de Espacio Público del gobierno de la ciudad, a cargo de Patricio Di Stéfano, quiso tomar cartas en el asunto y colocar un enrejado para proteger el parque, hubo un grupo que se opuso. No solamente quitaron las rejas recién puestas, sino que, además, instalaron una huerta orgánica comunitaria. Tomates, achicoria, rabanitos, cebolla, ajo, zapallo son algunas de las verduras que se cultivan en el área tomada, sobre Av. Patricias Argentinas.
Allí también levantaron un horno de barro en el que, según contó un vecino que no quiso dar su nombre, muchas veces cocinan los jóvenes que están instalados en la huerta. En carpas dispersas a su alrededor duermen quienes cuidan los cultivos.
"Hubo un grupo que se hace llamar vecinos, que no lo son, que arrancaron la reja, se instalaron en el parque e hicieron una huerta", contó Marisa Morán, presidente de la Asociación Civil Vecinos de Parque del Centenario. En este sentido, Morán coincide con Patricio Di Stéfano, subsecretario de Uso del Espacio Público, quien comentó a este medio que los jóvenes que tomaron parte del predio para montar allí una huerta son los mismos que estaban en otra plaza de Caballito, de la que fueron desalojados.
"Tienen que poner rejas, porque esos que acampan hacen cualquier cosa, destruyen el parque, hacen fuego a la noche", afirmó Mauricio Gamlin, vecino del barrio desde hace cuarenta y cinco años.
"Hicieron una huerta y pusieron carpas; cuando pasás por ahí hay un olor a porro que voltea", contó Adolfo Caputto, quien va al parque a hacer ejercicios.
El funcionario coincidió en que la zona delimitada por la reja interior está mejor conservada, pero no por diferencias de mantenimiento entre una zona y la otra. "La parte externa está muy deteriorada por el mal uso que se hace del parque hace tiempo", dijo, y aseguró que por esa razón el gobierno porteño intentó enrejar la parte externa. "Con rejas se solucionaría gran parte del problema, porque a la noche se cerraría y nadie podría instalarse allí."
Para Morán, los problemas más urgentes del parque son la inseguridad, la suciedad que generan los manteros y quienes ocupan el lugar, y los ruidos. "Hay gente que tiene que poner doble vidrio por el ruido de los fines de semana", dijo, y agregó que muchos vecinos quieren irse, por lo que mal venden sus departamentos.
"Hoy la situación está complicada porque el Estado no cuida el espacio verde", dijo Gustavo Torchinsky, miembro de la Asociación de Voluntarios del Parque Centenario. Para él, el mayor inconveniente es que no se entiende bien la definición de espacio público, por qué es de todos y cómo debe usarse.
Al mismo tiempo, también están aquellos que defienden el espacio sin ningún tipo de cerramientos. "Éste tiene que ser un lugar abierto, por eso es público", dijo Sofía Lico, una de las jóvenes encargadas de cuidar la huerta. "Acá cultivamos y ya cosechamos verduras, porque para nosotros es una manera pacífica de tomar el parque, sin enfrentamientos, y de defenderlo de quienes quieren cerrarlo", agregó.
"Desde que están los chicos acá pararon los robos", sostuvo Claudia Barbagallo, vecina desde hace veintiséis años.
Para los que piensan como Lico y Barbagallo, la reja no es la solución a los problemas de seguridad y mantenimiento. "Creemos que eso no soluciona el tema de la inseguridad, el de la feria y el mantenimiento del parque, que tiene diez hectáreas", dijo Torchinsky.
Patricio Di Stéfano aseguró que hay una denuncia presentada en la Justicia por la huerta, como "toma del espacio público". Y acerca de la reja, admitió que este tema divide a los vecinos, por lo que ellos mismos deberán resolver si las quieren o no.
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